Bacalao con tomate. Receta de la abuela Lucrecia

Bacalao con tomate. Receta de la abuela Lucrecia

Icono personas Para 4Icono euro 3€/pers.Icono calorias 270kcal/100g

Ingredientes

  • 4 lomos de bacalao
  • 2 cebollas
  • 1 kg. tomates maduros
  • 1 pimiento rojo pequeño
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
  • 3 dientes de ajo
  • 100 ml. vino blanco
  • Harina para rebozar
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal (al gusto, controlad el punto por el bacalao)

El bacalao es uno de los pescados que más gustan, se trata de un producto que podemos encontrar durante todo el año y que nos permite un sinfín de recetas con pescado.

Las recetas con bacalao triunfan en casa, platos que van desde un sencillo bacalao con pisto, nuestro tradicional potaje de Vigilia, hasta una lasaña de bacalao, los clásicos buñuelos de bacalao o esas croquetas de bacalao caseras, que tenemos en el blog,

Esta es una de sus preparaciones más sencillas: bacalao guisadito en una estupenda salsa de tomate casera. Para chuparse los dedos. Como ocurre con todas las recetas tradicionales hay muchas formas de preparar este plato, pero yo prefiero esta receta de mi abuela que siempre triunfa.

Receta casera de bacalao con tomate

Preparación del bacalao con tomate

Ponemos los lomos de bacalao a desalar dejándolos a remojo durante 48 horas. Será necesario que cambiemos en agua cada 12 horas. Es aconsejable guardar el bacalao en el frigo en este proceso, así evitaremos que se estropee.

  1. Un vez que tenemos el bacalao desalado nos ponemos con la preparación del plato. Comenzamos cortando las verduras en daditos pequeños, el pimiento, la cebolla y los dientes de ajo. Pelamos el tomate y lo troceamos en dados pequeños.
  2. En una cazuela grande, en la que luego nos quepan los 4 trozos de pescado unos al lado de los otros, calentamos un chorrito de aceite de oliva. Cuando está caliente añadimos el pimiento troceado. Sofreímos el pimiento durante unos 6 o 7 minutos hasta que vemos que está comenzando a ablandarse.
  3. Añadimos la cebolla y los ajos troceados y sofreímos la verdura hasta que esté blandita.
  4. Agregamos el vino blanco y cocinamos unos minutos hasta que el alcohol se haya evaporado. Incorporamos el tomate y un pequeño toque de pimentón dulce de la Vera. Este ingrediente es opcional pero he comprobado ese toque ahumado le queda genial a la salsa.
  5. Cocinamos durante unos 30 minutos a fuego bajo, removiendo de vez en cuando el guiso.
  6. Mientras se cocina la salsa preparamos el bacalao. Enharinamos los lomos y los sellamos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva.
  7. Se trata de cerrar un poco el pescado haciendo una precocción, no tiene que quedar frito ni totalmente cocinado. Después, al incorporarlo al guiso terminará de hacerse.

Cocción y presentación final del bacalao con tomate

  1. Incorporamos los trozos de bacalao a la cazuela con la salsa colocando los lomos con la piel hacia bajo. Así ayudará a espesar la salsa con su gelatina.
  2. Además nos ayudará a que las lascas permanezcan unidas y estén los lomos perfectamente enteros.
  3. Probamos de sal, en este caso no creo que sea necesario añadir sal. Pues el bacalao, aun correctamente desalado, siga estando bastante fuerte en cuanto al punto de sal, así que no hace falta añadir más. Probamos la salsa y un trocito de bacalao.
  4. El bacalao se hace incluso más rápido que la merluza, así que el fuego debe estar medio o bajo. Debemos dejarlo cocinar junto a la salsa, a fuego muy bajo, como mucho 5 minutos de tiempo. A este plato le sienta bien unos minutos de reposo y está incluso más sabroso si lo tomamos al día siguiente, así que es perfecto para llevar en el táper al trabajo.
  5. Apagamos el fuego y dejamos reposar. Perfecto que lo hagamos un domingo por la mañana y le deme un toque de temperatura justo antes de sentarnos a la mesa.
  6. Servimos este guiso de bacalao con tomate acompañado de unas sencillas patatas cocidas. Será suficiente para tener un plato sencillo, saludable y muy sabroso. Buen provecho.

En esta receta de bacalao con tomate, siendo muy parecida a la versión que tenemos en el blog de bacalao con tomate. Conseguimos una textura muy jugosa, el tomate queda impregnado con el sabor del pescado, una salsa de mojar pan hasta acabar.

Consejos para un bacalao de rechupete

  • Mi recomendación es que los ingredientes sean de calidad. El quid de este plato está, por un lado en la calidad del bacalao. No son todos iguales, y en el punto de fritura anterior al guisado. Así conseguiremos una salsa más ligada.
  • Esta receta se puede preparar también con bacalao fresco y quedará rico aunque menos sabroso. Este tipo de bacalao suelta mucha agua y sus lascas están más apelmazadas, pero es una opción rápida y más barata que esta receta.
  • Otra opción más rápida aunque más cara, es comprar el bacalao en salazón ya desalado. Lógicamente ahorras el trabajo de desalar en casa (en el vídeo podéis ver que no es un trabajo complicado) por si tenéis que hacer la comida de un día para otro. Preparad un 30% más de inversión en vuestra cesta de la compra si optáis por esta solución.
  • Podéis encontrar este bacalao con tomate, con pimiento o sin él, con pimentón, con pulpa de chorizo pimentero, con perejil, con bacalao en sartén o sin pasarlo por la misma, con un punto picante o incluso con salsa de tomate ya preparado.
  • Un toque que le queda muy bien, aunque no es para los puristas de este bacalao con tomate es añadir al sofrito una picada de perejil, pimiento verde o guindilla. Incluso un toque de pan frito majado en un mortero. Lo he llegado a probar y como no, mal no le queda.
  • Recordad que es mejor que quede soso, que se puede rectificar en el último momento, que salado que no hay manera de arreglarlo. Un consejo es probar el bacalao después de desalar, así crudo. Os aseguro que no os pasará nada y podréis ver el punto de sal que tiene.

Curiosidades de rechupete

Pocas parejas funcionan tan bien en la cocina de casa como el bacalao con tomate. Tiene algo muy nuestro: un pescado con carácter, una salsa de tomate casera bien pochada y ese punto de guiso humilde que, sin hacer ruido, acaba siendo de los que más pan piden. No es raro que haya ganado tanto terreno en recetarios familiares de media España, sobre todo porque el bacalao en salazón ha sido durante siglos una forma práctica y sabrosa de tener pescado a mano lejos de la costa.

También tiene gracia ver cómo este plato convive con otros grandes apellidos del bacalao español sin confundirse con ellos. En cuanto entra con fuerza el pimiento choricero o una salsa más marcada, ya nos acercamos a terrenos como la vizcaína; si el protagonismo del tomate y el pimiento recuerda a la huerta riojana, aparecen parentescos con el bacalao a la riojana; y cuando el sofrito se vuelve más deshilachado y campero, enseguida asoma el aire del ajoarriero. Este bacalao con tomate juega otra liga: más directo, más casero, más de cuchara y mesa tranquila.

Hay además un detalle muy bonito en esta receta, y es que mejora con el reposo. No siempre pasa con el pescado, pero aquí sí: la salsa se asienta, el tomate se redondea y el bacalao deja parte de su gelatina en el guiso, así que al día siguiente el conjunto está todavía más trabado y sabroso. Por eso es uno de esos platos que muchas abuelas hacían con margen, sin prisas, sabiendo que el reposo también cocina.

Y luego está la parte sentimental, que pesa tanto como la culinaria. El bacalao con tomate casero aparece mucho en días de vigilia, en menús familiares de viernes y en mesas de Semana Santa, pero sería un error encerrarlo ahí. Es un guiso tan agradecido, tan fácil de acompañar con unas patatas cocidas, un poco de arroz blanco o simplemente un buen trozo de pan, que se ha quedado a vivir en las cocinas de diario mucho más allá del calendario religioso.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails

Lo primero que suele decidir el plato entero es si el bacalao ha quedado bien desalado. Aquí no conviene ir a ojo ni con prisas. Si todavía conserva un punto agresivo de sal, la salsa no lo va a arreglar; al contrario, la va a arrastrar por todo el guiso. Por eso merece la pena probar una pequeña lasca antes de cocinarlo. Debe estar sabroso, sí, pero no pegar ese latigazo salino que te pide un vaso de agua a mitad de bocado.

En más de una cocina aparece enseguida la misma escena: ¿hay que pasar el bacalao por harina y sartén o puede ir directo a la cazuela? Poder, se puede. Ahora bien, ese sellado ligero tiene sentido. Ayuda a que el lomo conserve mejor la forma, protege las lascas y además deja un punto de cuerpo en la salsa. No se trata de freírlo como si no hubiera un mañana, sino de darle una vuelta rápida para que entre en el tomate con media faena hecha.

No es una tontería preguntarse por qué se pone la piel hacia abajo al meterlo en la salsa. Ahí está una de las claves del plato. La piel y la gelatina natural del bacalao ayudan a ligar el guiso con una textura más melosa, más redonda, más de mojar pan sin remordimiento. Encima, colocarlo así evita que el pescado se desmonte antes de tiempo, que bastante delicado se vuelve ya con el calor final.

Otra duda muy de verdad, de las que salen cuando uno mira la cazuela con cariño, es cuánto tiempo necesita el bacalao para terminarse sin secarse. Poco. Poquísimo, en realidad. Si los lomos son hermosos y ya han pasado por la sartén, bastan unos minutos suaves dentro de la salsa. Cuando uno se empeña en dejarlo demasiado tiempo “por si acaso”, el pescado pierde jugosidad y esa lasca bonita que debería abrirse sola se vuelve más tiesa y apagada.

A veces preocupa si se puede usar bacalao fresco en lugar de bacalao en salazón. Se puede, y el plato sale rico, pero no sabe exactamente igual. El salado tiene un fondo más profundo, más clásico, y además suelta esa gelatina que tan bien le sienta a la salsa. Con fresco tendrás una versión más rápida y más suave, aunque menos rotunda. Vamos, que está buena, pero cambia el carácter del guiso.

No falta quien quiere saber si el tomate debe quedar fino o con tropezones. Aquí manda bastante la casa de cada uno. Si te gusta una salsa más rústica, con la cebolla, el pimiento y el tomate bien pochados pero reconocibles, el plato gana aire casero. Si prefieres una textura más ligada y elegante, basta con triturar o pasar parte de la salsa. Lo importante no es tanto el acabado como el equilibrio: que el tomate esté cocinado de verdad, sin acidez cruda y sin robarle protagonismo al bacalao.

Y una última, que parece pequeña pero cambia mucho el resultado: ¿se sala la salsa o mejor no tocar la sal hasta el final? Mejor esperar. En recetas con bacalao con tomate, la prudencia vale oro. Aunque el pescado esté bien desalado, siempre deja algo en el guiso, y lo sensato es probar cuando todo ya está junto. Quedarse corto tiene arreglo; pasarse, en cambio, es una faena de las que dan bastante rabia.

Última revisión: 29 marzo 2026

Hemos trabajado 2 horas y 50 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

60 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

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Sobre el autor

Cuéntame qué tal te ha salido la receta, anécdotas, trucos o preguntas. Leo todos los comentarios y respondo siempre a las dudas. Firmado: Alfonso.

7 comentarios en “Bacalao con tomate. Receta de la abuela Lucrecia”

  1. marino

    buenisima la receta del bacalao un 10.el toque de guindillas ole.

  2. maray

    hola soy maray yo desalo el bacalao echandole la noche antes un buen punado de sal y a la manana siguiente le cambio el agua a media manana de nuevo y listo para cocinarlo pernonen si me falta el palito sobre la ene pero vivo en alemania y no tengo esa letra saludos

  3. Manuel

    Lo acabo de hacer con bacalao fresco y ha quedado increíble. El punto de pimentón le va muy bien le he añadido un trozo de calabacín que me había sobrado a la salsa. Tengo que probar lo de La guindilla.

  4. Modesto

    Se le puede poner pimiento morron?

    1. Alfonso López Alonso

      Hola Modesto, sí, se puede.
      Saludos

    2. vicky palmero

      Muchísimas gracias.
      Muy bien la explicacion y fotos.
      Ha sido un exito en mi casa.
      Desde Málaga os envio un abrazo.

    3. Alfonso López Alonso

      El éxito es que hayáis disfrutado con la receta, y cocinar de rechupete siempre es BIEN.
      Muchas gracias

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