Comprar sardinas tiene una ventaja clara: no hay que pensar demasiado para comer bien. Con sal, una plancha caliente y poco más ya tenemos cena. Pero quedarse solo ahí sería una pena, porque las recetas con sardinas dan mucho más juego del que parece: se pueden asar, freír, hornear, escabechar, meter en una empanada, servir sobre una coca salada o resolver en cinco minutos con una buena lata.
También hay que decir una cosa antes de empezar: la sardina cambia bastante según el momento del año. Cuando está más grasa, queda más jugosa en la brasa, aguanta mejor el horno y agradece preparaciones sencillas. Cuando viene algo más fina, funcionan muy bien los escabeches, las masas saladas y las recetas en las que el pescado va acompañado de verduras, tomate, patata o un aliño con algo de acidez.
En este especial hemos juntado ideas con sardinas frescas, sardinas en conserva y algunas recetas tradicionales donde este pescado tiene todo el sentido. Hay platos de costa, cenas rápidas, aperitivos, recetas para dejar hechas y preparaciones algo más distintas para quien quiera salir del sota, caballo y rey.
La clave es elegir bien la receta según el tipo de sardina. Las pequeñas van muy bien fritas, en escabeche o en conserva. Las medianas quedan estupendas al horno, abiertas en lomos o sobre una coca. Las grandes, si están bien frescas, piden brasa, plancha o una receta donde su grasa haga el trabajo. Y si lo que tenemos es una lata, tampoco pasa nada: con pan, tomate, limón, pasta o patata se puede montar algo bastante digno sin encender media cocina.
Nuestras mejores recetas con sardinas

Sardinas asadas con cachelos
Las sardinas asadas con cachelos son una de esas recetas que explican muy bien la cocina gallega de verano: pescado azul, sal gruesa y patata cocida con piel. No hace falta complicarla. La gracia está en usar sardinas frescas, salarlas con un poco de antelación y acompañarlas con patatas que aguanten bien el aliño.
Quedan mejor si las sardinas se cocinan enteras, con piel y sin marearlas demasiado. Los cachelos ayudan a equilibrar la grasa del pescado y convierten el plato en comida completa, no solo en una ración para picar.

Espetos de sardinas
El espeto de sardinas es Málaga en versión comestible: sardinas ensartadas en cañas, sal y brasa. En casa es difícil copiar el montaje de un chiringuito, pero sí se puede tomar la idea: sardina entera, fuego vivo y cocción corta.
Si se preparan en barbacoa, conviene elegir sardinas de tamaño parecido para que se hagan a la vez. Lo que no interesa es secarlas. La piel debe quedar tostada y el interior jugoso, porque una sardina pasada pierde casi todo lo bueno.

Sardinas a la plancha
Las sardinas a la plancha son la salida más rápida para una cena de verano. Se lavan, se secan bien, se salan y se cocinan en una plancha muy caliente. Poco más. Si las movemos demasiado, se rompen; si la plancha está floja, sueltan agua y se cuecen.
Van muy bien con una ensalada de tomate, pimientos asados o unas patatas cocidas. Y sí, huelen. Por eso merece la pena hacerlas con buena ventilación y no alargar la cocción más de la cuenta.

Sardinas fritas
Las sardinas fritas piden piezas pequeñas o medianas. Se limpian, se secan muy bien y se pasan por harina antes de freír en aceite caliente. El secado no es un detalle menor: si llegan húmedas a la harina, el rebozado se apelmaza y la fritura queda menos fina.
Se pueden servir con limón, pero sin pasarse. Unas gotas bastan. Si añadimos demasiado, tapamos el sabor del pescado y ablandamos la capa crujiente.

Sardinas al horno
Las sardinas al horno son una buena opción cuando no queremos estar pendientes de la sartén. Se colocan en una bandeja directamente con sal gorda y se hornean lo justo para que la carne se separe de la espina.
Funciona especialmente bien con sardinas medianas. Si son muy pequeñas, se secan antes de coger color. Si son grandes, podemos abrirlas en libro y controlar mejor el punto.

Sardinas en papillote
El papillote de sardinas tiene una ventaja clara: reduce bastante el olor y deja el pescado jugoso. Se preparan en paquetes de papel de horno con un poco de aceite, sal, limón, hierbas y, si apetece, unas tiras de cebolla o pimiento.
No queda una sardina tostada, sino más suave y melosa. Por eso conviene rematar con algo fresco al servir: perejil, ralladura de limón o una ensalada con vinagreta ligera.

Sardinas a la parrilla o a la brasa
Aunque a muchas personas no les agrade el pescado, esta opción es ideal porque la parrilla da su toque especial. Si se cocinan al aire libre y en la barbacoa, las sardinas son un excelente plato. A pesar de que es relativamente fácil elaborarlas, tienen determinadas complicaciones como que el pescado se quede pescado en la superficie en la que lo estemos cocinando. Te recomendamos que sigas esta receta para probar las sardinas en la barbacoa.
La carne del pescado es mucho más fina que la de las carnes y es por eso por lo que al cocinarse reacciona resultando más pegajosa. La solución a este problema es encontrar utensilios contra la adherencia y seguir paso a paso la receta que te proponemos.

Guiso marinero de sardinas o xoubas
En Galicia llamamos “xoubas” o “parrochas” a las sardinillas. Muy presentes en las pescaderías gallegas durante su temporada, de mayo a octubre.
También es posible encontrarlas en el resto de España, sobre todo en la época veraniega, donde son protagonistas como sus hermanas mayores las sardinas. Se trata de un pescado azul, muy saludable, y que con una mínima preparación podemos disfrutar de su delicioso sabor.

Ensalada marinera con hummus y sardinas
La combinación parece algo atrevida pero os aseguro que cuando la hayáis probado será de esas ensaladas que repetiréis. Además de combinar el sabor de las anchoas y sardinas con todas las propiedades de la lechuga y los garbanzos, la presentaremos como si fuese el mejor restaurante de España.
Esta ensalada es perfecta para cualquier cena o comida con los amigotes en estas vacaciones, os recomiendo acompañarla con una cerveza bien fresquita o un buen vino, y os aseguro que vale como primer y único plato pues gracias a la combinación de ingredientes es una receta super completa.
Recetas con sardinas en escabeche y para dejar hechas

Sardinas en escabeche
Las sardinas en escabeche son de las mejores recetas para preparar con antelación. Admiten versiones con fritura previa y otras más ligeras, cocinando el pescado directamente en el escabeche. En ambos casos mandan el vinagre, el aceite, el laurel, el ajo y un punto de pimentón si queremos darle color.
Lo normal es que estén mejor al día siguiente. El reposo asienta la acidez y hace que el pescado coja sabor sin deshacerse. Guardadas en la nevera y bien cubiertas por el escabeche, aguantan varios días.

Sardinas marinadas
Las sardinas marinadas necesitan más cuidado que otras preparaciones, porque hablamos de pescado crudo o semicocinado por acción del ácido. Hay que usar sardinas muy frescas, limpiarlas bien y congelarlas previamente si se van a consumir sin cocción completa.
Después se pueden aliñar con aceite de oliva, limón, vinagre suave, ajo, perejil o hierbas frescas. Quedan muy bien sobre pan tostado, con tomate rallado o en una ensalada de patata.

Sardinas con tomate
Las sardinas con tomate son una receta humilde y muy agradecida. Se puede hacer con sardinas frescas limpias o con sardinas en conserva, aunque el resultado cambia. Con frescas, el tomate se cocina primero y el pescado se añade al final para que no se rompa.
La salsa debe quedar reducida, no aguada. Un poco de cebolla, ajo y pimiento ayudan a redondearla, pero no hace falta cargarla de ingredientes. La sardina ya aporta sabor de sobra.

Moraga de sardinas
La moraga de sardinas es una receta malagueña en la que el pescado se cocina con verduras, vino blanco, ajo, limón y aceite de oliva. No es un guiso largo; es más bien una preparación corta, de sartén o cazuela, donde la sardina se hace sobre una base sabrosa.
Va bien cuando queremos algo más jugoso que unas sardinas a la plancha, pero sin meternos en una receta pesada. Con pan al lado, la salsa desaparece bastante rápido.

Sardinas con vinagreta de nueces
Es cierto que el pescado azul tiene más grasa que el blanco, un 10% frente a un 2%. Sin embargo su grasa es insaturada, lo que la hace muy positiva para los problemas circulatorios y del corazón.
La mejor forma de tomar las sardinas es sin tocarlas mucho para que no pierdan ninguno de sus nutrientes. Lo bueno de esta receta de sardinas marinadas es que no te llevará tiempo, apenas hay que hacer nada, si le dices a tu pescadero con un poco de tiempo que te prepare las sardinas en filetes ya tienes el 90% de la receta hecha.
Recetas con sardinas en masas saladas

Empanada gallega de sardinas
La empanada gallega de sardinas es una de las formas más completas de cocinar este pescado. La sardina se mezcla con un buen sofrito de cebolla y pimiento, y la masa recoge parte de esa grasa y ese jugo. El resultado es potente, pero no pesado si el relleno está bien escurrido.
Puede hacerse con sardinas frescas, xoubas o sardinillas en conserva. Si usamos lata, conviene controlar la sal y aprovechar solo parte del aceite para que el relleno no quede grasiento.

Coca de sardinas y pimiento
La coca de sardinas tira hacia la cocina mediterránea: masa fina, tomate o pimiento, aceite de oliva y pescado encima. Es una receta perfecta para horno fuerte, porque la base queda crujiente y la sardina se cocina rápido.
Funciona muy bien como cena informal, cortada en porciones. La masa no debe quedar gruesa, porque entonces se pierde el contraste entre la base crujiente y el pescado jugoso.
Recetas internacionales con sardinas

Pasta con sardinas a la siciliana
La pasta con sardinas a la siciliana suele llevar hinojo, pasas, piñones, pan rallado tostado y sardinas. Es un plato con más matices que la típica pasta rápida de conserva, pero sigue siendo una receta muy de casa si tenemos los ingredientes a mano.
El pan rallado tostado funciona casi como queso rallado, pero sin tapar el pescado. Aporta crujiente y ayuda a recoger la salsa.

Sardinas a la florentina
Cuando preparamos una receta a la florentina, estamos hablando de un término culinario propio de la cocina francesa, á la florentine.
Cualquiera que sea el plato que preparemos á la florentine tendrá entre sus ingredientes las espinacas y como acompañamiento una salsa mornay. No debemos confundir á la florentine, término francés, con alla fiorentina, nombre italiano con el que se describen platos propios de la gastronomía más clásica de la ciudad de Florencia en Italia, la preparación es totalmente diferente.
Consejos para cocinar sardinas sin cargarte el plato
- El primer filtro es la frescura. Las sardinas frescas deben tener piel brillante, ojos vivos, olor limpio y carne firme. Si huelen fuerte antes de cocinarlas, mala señal.
- Para freír, asar o hacer a la plancha, hay que secar muy bien el pescado. La humedad estropea la fritura, pega la piel y hace que la sardina se cueza en vez de dorarse.
- No todas las recetas piden el mismo tamaño. Las pequeñas van bien fritas o en escabeche; las medianas funcionan de maravilla al horno; las grandes agradecen brasa o plancha.
- La sardina no necesita cocciones largas. Si nos pasamos, queda seca y más fuerte de sabor. En muchas recetas basta con unos minutos de cocción.
- Si usamos sardinas en lata, conviene mirar el aceite. Una buena conserva en aceite de oliva puede aportar sabor al aliño, a una pasta o a una tostada.
- En escabeche, mejor dejar reposar. Las sardinas en escabeche ganan mucho después de unas horas en la nevera.
- El limón ayuda, pero no debe mandar. Unas gotas levantan el pescado; medio limón exprimido encima puede arruinar una sardina bien hecha.
Con qué acompañar las sardinas
Las sardinas se llevan muy bien con ingredientes que limpian o equilibran su grasa. Por eso funcionan tan bien con tomate, pimiento asado, cebolla, patata cocida, ensaladas con vinagreta, limón, pepinillos, alcaparras o hierbas frescas.
Para una comida sencilla, patatas y ensalada. Para una cena rápida, pan tostado y tomate. Para algo más completo, pasta, empanada o coca. Y si tenemos sardinas en conserva, no hace falta convertirlas en otra cosa: con buen pan, un aliño corto y algo ácido ya tenemos bastante hecho.
Las recetas con sardinas tienen una cosa buena: pueden ser muy básicas o bastante lucidas sin dejar de ser cocina normal. Frescas, piden fuego rápido y pocos adornos. En conserva, resuelven aperitivos, ensaladas, pastas y bocadillos. Y cuando queremos dejarlas preparadas, el escabeche sigue siendo una de las mejores ideas.
La sardina no necesita una receta complicada para estar buena. Necesita frescura, punto de cocción y un acompañamiento que no le robe el sitio.
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