Recetas de cocina – Cómo conseguir que te salgan bien a la primera

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Recetas de cocina – Cómo conseguir que te salgan bien a la primera, triunfa en casa con nuestros consejos.

Lo primero, de verdad, es leer este artículo, “aprende a cocinar, consejos antes de empezar“. Te va a aclarar muchas dudas, aunque luego deberás completar y seguir nuestros siguientes consejos.

Tienes antojo de probar algo nuevo o algo que le dé salida a los ingredientes que tienes en la nevera. Buscas recetas y te embarcas en la elaboración. Pero ¡horror! 🤦‍♀️😳😱😱😱😱😱 ¿Cómo ha salido “eso”? ¡Es incomible! ¡¿Qué ha fallado?! Antes de desesperarte o de autoflagelarte con un “soy un desastre en la cocina” vamos a ver cuáles son los fallos más comunes en los fogones cuando intentas seguir una receta.

Y desde luego, no dejes de leer cómo aprender a cocinar desde 0, te ayudará y completará este post que os presentamos a continuación. Un artículo general que al igual que en “errores a evitar cuando hagas postres” te dará una visión general de la cocina.

Antes que nada, lee toda la receta

Parece algo muy simple. Sin embargo, muchas veces no se lee a conciencia. Tanto en la introducción como en todo el texto de la receta, los cocineros solemos dejar comentarios, trucos y consejos para evitar fallos y que te salga todo de rechupete.

Si la lees en diagonal, es posible que a mitad de la preparación te des cuenta que había que hacer un paso previo… ¡pero ya tienes algo en el fuego! y para cuando logras ponerte al día con todas las acciones, algo se te quemó, te olvidaste un ingrediente o directamente se te pasó la comida y aquel plato de pasta, se convierte en una sopa blandengue sin sabor.

Léela a conciencia. Y si te pones un video, primero visualízalo todo, fíjate qué tipo de cuencos, utensilios y cómo preparar cada alimento para que cada uno entre en acción en el momento indicado y de la manera más precisa.

Una vez que la hayas leído completamente, sí, déjatela a mano para ir siguiendo el paso a paso, pero como ya sabes cómo seguirá, podrás adelantarte a los acontecimientos.

Prepara todos los ingredientes: piensa en la revolución industrial

¿Ya has leído la receta? Pues ahora es momento de optimizar el tiempo preparando los ingredientes. Todo lo que debas picar, picado. Todos los secos, pesados o medidos. Lo mismo con los líquidos. Todos los aderezos, fuera para no olvidarte nada. Trabajas mejor y ahorras tiempo si haces las cosas como en un sistema en cadena, de ahí lo de la revolución industrial.

¿Por qué? Porque es mucho más fácil para organizarte. Si ya estás picando cebolla, nada te cuesta hacer lo mismo con los ajos, los pimientos y otras verduras que pudieras necesitar. Lo mismo con el harina, el azúcar o cualquier producto sólido. Los pesas o calculas la cantidad todos a la vez, como en una secuencia.

Esto, nos lleva al tema siguiente:

Ten a mano los utensilios necesarios

En alguna ocasión te hemos contado cuál es tu kit básico de ollas, sartenes y utensilios de cocina. Leélo nuevamente si tienes dudas. Revisa que la cuchilla esté afilada, que la sartén esté en buenas condiciones para que no se te peguen los alimentos o que tengas que usar mucho aceite para evitar desastres.

Es posible que no tengas miles de cuencos diferentes para preparar los ingredientes como te muestro en mis recetas de YouTube, pero ¿sabes qué? seguro que puedes usar platos hondos o llanos para tener todo organizado, vasos o algún contenedor reciclado. No te estreses. Más acomodado, mejor organizado y todo irá mejor.

Medidores y balanzas

Todas las recetas vienen con las cantidades de los ingredientes que necesitas para una comida para un determinado número de personas. Es fácil calcular la mitad o el doble de ingredientes, pero la cosa se complica cuando quieres dividir por tres, o multiplicar por 7. Ahí también suelen surgir los fallos.

Antes de ponerte a cocinar, asegúrate de hacer bien los cálculos de todo lo que necesitarás. Hazlo con cabeza. El éxito de tu preparación, puede estar en la cantidad que uses de cada ingrediente. Especialmente si son postres.

Seguimos.

Conoce las herramientas de tu cocina

No todos los hornos cocinan igual ni todos los microondas tienen la misma potencia. Así que seguramente tendrás que probar cómo funcionan los tuyos antes de lanzarte a hacer una comida para toda la familia que viene de visitas.

Esto es como las balanzas: cuando vas al nutricionista y te pegas un susto, porque no puede ser que hayas subido de peso desde que saliste de casa. Conoce cómo cocina tu horno.

Una buena manera de darte cuenta cómo funciona es haciendo galletas o un bizcocho. Algo que que cubra una buen parte de la bandeja. Pasado unos minutos, notarás cuales son los extremos que se hacen más rápido. Si hay mucha diferencia, bastará con que des la vuelta para que lo que estaba más adelante, pase para atrás. De esta manera te asegurarás que la cocción sea más pareja. Si no horneas galletas o pan, puedes comprar una de esas masas pre hechas de supermercado, la estiras y la pones a cocinar.

Antes de que esté tostada por completo, puedes pintarla con aceite de oliva un poco de ajo y orégano. Al sacarla la cortas y tendrás unas galletas saldas ideales para acompañar salsas, humus o acompañar tu aperitivo. ¡Nada se pierde, todo se transforma!

El horno

TemperaturaGrados Faranheit ( ºF)Grados Celsius (centígrados) ºC
Muy caliente450-475230-245
Caliente400-425200-220
Caliente moderado375190
Moderado350175
Tibio325165
Bajo o lento275-300135-150
Muy bajo200-25095-120
grados Faranheit versus grados Celsius

Por regla general, para hornear calienta el horno antes de introducir tu preparación. Y evita abrir y cerrarlo muchas veces durante la cocción. Por supuesto que si la luz del horno no funciona, seguro que querrás revisar cómo va la comida.

Creatividad, sí. Pero cuidado con las “versiones libres”

¿Y si en vez de harina de trigo uso esta de espelta? ¿Y si en vez de sal uso salsa de soja? ¿Y si reemplazo acelga por espinacas?

Si bien hay ingredientes que puedes cambiar sin problema porque son equivalentes en cuanto a textura y tiempo de cocción o sabor, hay otros que, definitivamente, no deberías intercambiar nunca. O, por lo menos, ser muy cuidadoso. No todas las harinas absorben los líquidos ni se comportan de la misma manera.

No es lo mismo utilizar un queso blando para gratinar que un queso untable o crema de queso. Ni todos tienen la misma consistencia ni aportan el mismo sabor. El mismo plato realizado con diferentes tipos de cebolla (morada o dulce), por ejemplo tendrán un resultado diferente. ¿Qué hacer? Piensa, pregunta o vete al supermercado para asegurarte de que tienes lo que necesitas. Especialmente si no eres todo un experto en la cocina.

Los woks o revueltos o los rellenos de una tarta salada pueden ser buenos momentos para canalizar todas esas ideas que tienes en la cabeza. Los postres y las masas son bastante más “tiquismiquis” y el buen resultado depende del equilibrio entre los diferentes tipos de ingredientes.

En resumen…

Hace mucho tiempo, tuve una profesora que decía “para romper las reglas, primero tienes que saber qué reglas estás rompiendo”. Y esto se aplica a la cocina también. Después de dominar una técnica o los sabores, después de haber probado muchas veces una receta, seguro que podrás hacerle tus modificaciones. Pero mientras estás en proceso de convertirte en experto culinario, ve pasito a paso, siguiendo al pie de la letra las recetas.

¡No sabes la cantidad de comentarios y preguntas que recibo cada día respecto a que una receta no ha salido como esperaban! Y sabes qué, normalmente lo que fallan son las versiones libres.

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