Para 6
1.5€/pers.
590kcal/100g
Ingredientes
- 250 g de avellanas tostadas y peladas
- 200 g de chocolate negro de cobertura, mejor entre 60% y 70% de cacao
- 1 pizca pequeña de sal (opcional)
- 1 cucharadita de aceite de oliva suave o manteca de cacao (sólo si queremos una cobertura algo más fluida)
En Estella-Lizarra saben bien que el chocolate y las avellanas pueden bastar para hacer un dulce de los que desaparecen de la caja sin hacer ruido. Las Rocas del Puy son justo eso: pequeños montoncitos irregulares, crujientes, sencillos y muy agradecidos, con el punto justo de chocolate envolviendo las avellanas enteras.
La receta está asociada a la tradición pastelera de Estella (cocina navarra) y toma el nombre de la Virgen del Puy, patrona de la ciudad. La idea no tiene misterio, pero sí tiene una clave: usar buena avellana tostada y no taparla con una capa enorme de chocolate. La gracia está en que se note el fruto seco, el crujido y esa forma desigual que recuerda a una roca pequeña.
Si os gustan este tipo de dulces de chocolate para tomar con café o guardar en una lata, también van por la misma línea las trufas de chocolate, los brownies de chocolate con nueces o una tarta de castañas con chocolate, recetas con ese punto de postre casero contundente, fácil de repartir y perfecto para sobremesas largas.
Receta casera de Rocas del Puy

Preparación paso a paso
- Preparamos una bandeja grande con papel de horno. Nos conviene tenerla lista antes de fundir el chocolate, porque después la mezcla empieza a espesar en cuanto pierde temperatura.
- Revisamos las avellanas. Si alguna conserva demasiada piel, la frotamos con un paño limpio para retirarla. No hace falta dejarlas perfectas, pero sí evitar pieles sueltas en exceso, porque pueden dar un punto amargo.
- Troceamos el chocolate y lo ponemos en un bol resistente al calor. Lo fundimos al baño maría, con el agua caliente pero sin que hierva a borbotones. El bol no debe tocar el agua. Removemos despacio hasta que el chocolate esté liso y brillante.
- Si usamos microondas, lo calentamos en tandas cortas de 20 segundos, removiendo entre tanda y tanda. Aquí no hay que hacerse el valiente: el chocolate se quema rápido y después no hay forma decente de arreglarlo.
- Añadimos una pizca mínima de sal si queremos realzar el sabor de la avellana. Si el chocolate está demasiado espeso, podemos incorporar una cucharadita de aceite suave o un poco de manteca de cacao. No conviene pasarse, porque las rocas deben quedar firmes al enfriar.
- Echamos las avellanas tostadas en el bol del chocolate y mezclamos con una espátula. Buscamos que queden bien manchadas de chocolate, pero sin formar una pasta pesada. La mezcla tiene que poder caer de la cuchara en montoncitos.
- Con dos cucharillas vamos formando pequeñas porciones sobre el papel de horno. Lo ideal es que cada roca tenga unas 5 o 6 avellanas. No hay que redondearlas ni dejarlas bonitas a propósito: cuanto más irregulares, más naturales quedan.
- Dejamos que reposen a temperatura ambiente unos minutos. Después pasamos la bandeja a la nevera durante 30 o 45 minutos, hasta que el chocolate solidifique por completo.
- Cuando estén firmes, despegamos las rocas del papel con cuidado. Si se doblan o manchan al tocarlas, todavía les falta frío.
- Las guardamos en una caja metálica o en un recipiente hermético, mejor en un lugar fresco y seco. Si hace calor en la cocina, a la nevera, pero bien cerradas para que no cojan olores.



Consejos para unas Rocas del Puy de rechupete
- Usad avellanas tostadas de calidad. La receta tiene tan pocos ingredientes que no hay dónde esconder una avellana rancia o floja.
- El chocolate negro queda más equilibrado porque contrasta con el dulzor natural de la avellana. Con chocolate con leche quedan más suaves y con blanco, más dulces.
- No hagáis montones enormes. Las Rocas del Puy funcionan mejor de bocado o de dos bocados, para que no resulten mazacote.
- Si queréis una versión más vistosa para regalar, preparad tres tandas pequeñas: chocolate negro, chocolate con leche y chocolate blanco.
- No añadáis nata, mantequilla ni leche. Eso ya nos llevaría hacia una ganache o una trufa, no hacia estas rocas crujientes de avellana.
- El frigorífico ayuda a solidificar, pero no conviene servirlas recién sacadas si están muy frías. Cinco minutos fuera y el chocolate recupera mejor aroma.
Curiosidades de rechupete
Las Rocas del Puy están muy ligadas a Estella-Lizarra y a su tradición pastelera. El nombre hace referencia a la Virgen del Puy, patrona de la ciudad, y el dulce se ha convertido en una de esas especialidades que muchos compran como recuerdo gastronómico de la zona.
Aunque hoy se encuentran en distintas versiones, la base reconocible sigue siendo la misma: avellanas enteras tostadas cubiertas de chocolate. No buscan la perfección de un bombón de molde, sino una forma irregular, crujiente y fácil de comer.
El formato también ayuda a que sean muy agradecidas en casa. No hace falta horno, no hay masas, no hay fermentos y no hay que montar nada. El único punto delicado está en fundir bien el chocolate y no pasarse con la grasa añadida.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Para quienes dudéis entre chocolate negro, con leche o blanco, la versión con chocolate negro es la más equilibrada si buscáis un resultado menos dulce y más cercano al sabor de la avellana tostada. Con leche queda más golosa y con blanco conviene hacer piezas pequeñas porque empalaga antes.
Si el chocolate queda demasiado espeso al mezclar, no añadáis leche ni nata. Es mejor poner una cucharadita de aceite suave o manteca de cacao, remover bien y comprobar la textura. La mezcla debe cubrir las avellanas, pero no quedar líquida.
Cuando las rocas se ablandan al tocarlas, el problema suele ser la temperatura ambiente o un chocolate poco adecuado. En verano es mejor conservarlas en nevera dentro de un recipiente hermético y sacarlas unos minutos antes de servir.
Si queréis hacerlas con almendras, la receta funciona, pero ya no estaríamos ante la versión más reconocible de las Rocas del Puy. La avellana entera tostada es la que marca el carácter de este dulce.
Última revisión: 9 junio 2026
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