Rosquillas de anís

Rosquillas de anís

Icono personas Para 10Icono euro 0.4€/pers.Icono calorias 387kcal/100g

Ingredientes

  • 500 g. de harina de trigo (de repostería mejor)
  • 150 g. de azúcar blanquilla
  • 3 huevos M
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra suave
  • La ralladura de una naranja y de medio limón
  • 4 cucharadas de licor de anís Anisette Marie Brizard
  • 1 sobrecito de levadura, 16 g. (tipo Royal ó 1 sobre doble de gasificante blanco-azul)
  • Aceite para freír (uso de girasol que no le aporta sabor y quedan más ligeras)
  • 1 pellizco de sal (3 gramos)
  • Más azúcar mezclada con un poco de canela molida para rebozarlos.

La repostería tradicional española es bien extensa, desde las magdalenas, pasando por toda clase de bizcochos, los churros, las torrijas, los panellets, el roscón de reyes, las filloas… podría seguir así hasta 100 tipos de postres. Aunque la herencia árabe en nuestro país es muy importante, y lo que llamamos masa frita dulce gana por goleada. En cada ciudad, pueblo, aldea hay una receta la cuál se diferencia de la otra. Para nosotros hablar de rosquillas es hablar de recuerdos, hablar de tradición.

Cuando hacemos rosquillas caseras, es algo más que una dulce elaboración, es volver al pasado y recordar los sabores de la cocina de nuestra abuela en un homenaje a todo ese legado de recetas caseras que van pasando de generación en generación y del cual, las rosquillas son el principal estandarte. La receta de hoy es de rosquillas de anís, de unas rosquillas especiales, muy caseras, con un aspecto que llama la atención y que siguiendo la receta paso a paso te saldrán perfectas, de rechupete. Es una receta que le encanta a los niños por su aroma y por la manipulación de su masa, eso de hacer bolitas les encanta.

Receta casera de rosquillas de anís

Preparación de la masa de las rosquillas

  1. Lavamos y rallamos la naranja y el limón, sin llegar a la parte blanca, sólo de manera superficial. Separamos las yemas de las claras. En un vaso de la batidora, batimos las claras a punto de nieve con un pellizco de sal, añadimos las yemas y mezclamos envolviendo para que no se bajen las claras. Reservamos.
  2. Añadimos el azúcar, el aceite de oliva suave, el anís (si las rosquillas las van a comer niños, puedes sustituir el anís por zumo de naranja) y la harina a la que hemos añadido el sobre de levadura.
  3. Batimos primero el azúcar con el aceite, el anís y los cítricos. Mezclamos con la mezcla de huevo que hemos batido y está esponjosa. Poco a poco añadimos la harina, batimos con vigor para que no se formen grumos hasta lograr una masa que ya no se peque en los bordes del bol.
  4. Tenemos que conseguir una masa que se pegue pero manejable. Podemos untarnos las manos con aceite para manejar mejor la masa, pero sólo un poco, tampoco queremos añadir más aceite del necesario a la masa.
  5. Preparamos una bola con la masa y la envolvemos en plástico film transparente, dejamos que repose en la nevera un par de horas.
  6. La masa para nuestra rosquillas de anís debe ser una masa fácil de trabajar aunque a veces dependiendo de la harina y su nivel de absorción esta puede quedar algo más ligera.
  7. Para solventar este problema una vez estés en el paso de dejar reposar la masa puedes meterla en el frigo de esta manera la masa se enfriará y será mucho más fácil su manipulación.

Elaboración de las rosquillas

  1. Pasado el tiempo de reposo de la masa, ponemos al fuego una sartén con abundante aceite de girasol y en ella vamos a hacer la fritura, serán nuestras famosas rosquillas. Un truco para aromatizar el aceite es freír dos tiras largas de cáscara de limón (sin nada de blanco de la fruta, sólo la piel) en el aceite a baja temperatura. Las dejamos en el aceite durante 10 minutos a temperatura baja, 2 sobre 10 puntos de temperatura de la inducción es suficiente.
  2. Pasamos a lo más divertido de la receta, hacer las rosquillas. Untamos de aceite de oliva virgen extra la encimera y las manos, hacemos unas bolitas del tamaño de una pelota de golf, más o menos todas iguales. Salen unas 30 bolitas. Dividiremos nuestra masa en pequeñas bolas de entre 5 y 10 gramos dependiendo del tamaño que queramos nuestras rosquillas.
  3. Esta es la forma más fácil pues solo tendremos que abrir un agujero en el centro ayudados de los dedos. De esta forma conseguiréis que queden todas iguales y muy esponjosas. Si las queréis más crujientes podéis hacer churritos de masa más finos como si fuese plastilina. Las unimos por los extremos. Os dejo a vuestra elección la forma que más os guste.

Fritura de las rosquillas de anís

  1. Sacamos las cáscaras de limón del aceite de girasol. Freímos las rosquillas teniendo mucho cuidado de que no se quemen. Es importante pues después de todo el trabajo no queremos que se nos pasen o se queden crudas por dentro. Para ello, el aceite que tenemos en la sartén lo ponemos a fuego medio sin que llegue a humear.
  2. Freímos en tandas de no más de 6 rosquillas, para que no se enfríe mucho el aceite. Tampoco os asustéis si caen al fondo, vuelven a subir, pues con la temperatura engordan un poco. Cuidado con la temperatura del aceite, inicialmente puedes subirlo para que coja temperatura. Luego deberás bajarlo o se te harán demasiado por fuera y quedarán crudos por dentro.
  3. Mientras más gorditos sean los roscos más jugosos quedarán por dentro y crujientes por fuera. Cuando estén doraditas por ambos lados. Las colocamos sobre papel de cocina absorbente para eliminar el exceso de aceite. Dejamos que enfríen y reservamos para el glaseado.

Os aseguro que el resultado es fantástico, de rechupete, por supuesto. Ahora sólo toca disfrutarlas en un desayuno o merienda.

Si os gusta esta receta no dejéis de visitar nuestro especial de postres y dulces de Semana Santa y Pascua. No dejéis de disfrutar de todos los dulces de rechupete en nuestras recetas de postres. 

Preparación del almíbar y glaseado final de las rosquillas

Una vez frías tenemos dos opciones:

  • Las espolvoreamos con azúcar glas o azúcar blanquilla normal. Colocamos azúcar en un plato. Vamos rebozando la rosquilla en el azúcar para que adhiera, de aquí a una fuente o directamente a la boca. Puedes añadir al azúcar del rebozado un poquito de canela en polvo, le dará un toque diferente. La otra opción, que es la que más le gusta a mi padre, es glasearlas con un almíbar suave, a tope de azúcar.
  • Simplemente hacemos un almíbar en un cazo donde solemos preparar la leche por las mañanas con los ingredientes de la receta. Dejamos que reduzca y pasamos todas las rosquillas mojando por ambos lados. Esto hará que se forme una costra y que se conserven en buen estado un montón de tiempo. Las ponemos en una bandeja de horno o en la encimera. Pasado un rato las recolocamos para que no se peguen antes de que seque el azúcar.
  • En lugar de rosquillas, puedes hacer con las palmas de las manos palitos algo más anchos en el centro. Obteniendo tras freírlos “palos de santo”, a los que también se les espolvorea por encima azúcar. ¡Deliciosos!

Consejos para unas rosquillas de anís de rechupete

  • Trabaja con la ralladura de naranja y limón sin tocar apenas la parte blanca; ahí es donde se esconde el amargor que luego fastidia el conjunto.
  • No te obsesiones con una masa completamente seca. En estas rosquillas de anís conviene que quede ligeramente pegajosa pero manejable, porque si te pasas con la harina acabarán más duras y menos tiernas.
  • El reposo en frío no está de adorno. Meter la masa en la nevera ayuda mucho a darle cuerpo y hace que formar las rosquillas sea bastante más fácil.
  • Aromatizar el aceite con un poco de piel de limón es un truco clásico que suma bastante sin complicar nada.
  • Fríe en tandas cortas para que el aceite no pierda temperatura. Si llenas la sartén, el exterior se resiente y el interior puede quedar crudo.
  • El aceite debe estar caliente, pero jamás humeando. En una fritura de este tipo interesa un fuego medio y constante para que las rosquillas se inflen, se cocinen por dentro y se doren sin pasarse.
  • Si quieres una rosquilla más tierna, hazlas algo más gorditas. Si prefieres un punto más crujiente, forma cilindros más finos antes de cerrarlos.
  • Rebozarlas en azúcar con un poco de canela funciona de maravilla, pero hazlo cuando aún conservan algo de calor superficial: así se adhiere mejor.
  • Si optas por el glaseado con almíbar, deja luego las piezas bien separadas para que no se peguen entre sí mientras seca la capa de azúcar.
  • El anís dulce aporta uno de los aromas más reconocibles de la repostería tradicional española; si vas a sustituirlo, compensa con cítricos o perderás buena parte del carácter de la receta. Las fórmulas tradicionales de rosquillas y otros dulces de sartén repiten con mucha frecuencia ese juego entre anís, cítricos y fritura.

Curiosidades de rechupete

Hablar de rosquillas de anís es meterse de lleno en uno de los terrenos más clásicos de la repostería tradicional española. Cambian las proporciones, cambian los líquidos, cambia el tipo de grasa o el acabado, pero la familia está por todas partes y con mucha fuerza en celebraciones, meriendas de casa y temporadas festivas. Las versiones fritas siguen siendo especialmente reconocibles dentro del recetario popular.

El perfume del anís no es una casualidad ni un capricho moderno. En muchísimos dulces españoles de sartén aparece como una seña de identidad clarísima, a menudo acompañado de piel de limón, naranja o canela. Ese aroma tan reconocible explica por qué una rosquilla recién frita puede oler a cocina de abuela a varios metros de distancia.

Otra cosa bonita de estas rosquillas es que viven en esa frontera donde cada casa defiende la suya como si fuera la única buena. Las hay más esponjosas, más compactas, más secas, con glaseado, rebozadas solo en azúcar o con masas que incorporan leche, mantequilla o distintos licores. No hay una única fórmula cerrada, pero sí un aire de familia muy claro que las hace reconocibles al primer bocado.

Además, entran de lleno en esa gran tradición española de dulces fritos que gana terreno en Carnaval, Cuaresma, Semana Santa y otras fechas marcadas del calendario. Ahí conviven con pestiños, hojuelas, buñuelos y otros bocados que comparten algo muy nuestro: masa sencilla, fritura bien hecha y un acabado dulce que remata la faena.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails

En cuanto uno mete mano a la mezcla, aparece la primera: ¿la masa debe quedar firme desde el principio o un poco pegajosa? En este tipo de rosquillas de anís conviene que quede algo pegajosa pero manejable. Si corriges a base de harina hasta dejarla seca del todo, lo más probable es que luego la rosquilla pierda ternura y salga más basta. Las recetas tradicionales de rosquillas fritas suelen moverse precisamente en ese punto intermedio.

No tarda en salir otra muy repetida en cuanto se enciende el fuego: ¿cómo sé si el aceite está en su punto? La clave es que esté caliente y estable, pero sin humear. Si está flojo, las rosquillas chupan aceite; si está demasiado fuerte, se doran enseguida por fuera y se quedan crudas por dentro. En frituras dulces tradicionales esta gestión de la temperatura marca media receta.

Cuando se forman a mano, muchos os encontráis con lo mismo: ¿por qué se deforman o se cierran demasiado al freír? Normalmente porque el agujero central se ha quedado pequeño o porque la masa estaba demasiado blanda. Conviene abrir bien el centro y trabajar con la masa fría o al menos reposada para que mantenga mejor la forma.

A bastantes os preocupa también el sabor: ¿se nota mucho el licor de anís o se va al freír? El alcohol se reduce en gran parte con la fritura, pero el aroma característico del anís dulce sí permanece y es, de hecho, una de las gracias de la receta. Si lo sustituyes por zumo de naranja, saldrán buenas, pero ya irán por otro perfil. El uso de anís es muy habitual en rosquillas y otros dulces fritos tradicionales.

Aparece mucho también una duda de acabado: ¿mejor azúcar, azúcar con canela o glaseado? Las tres opciones son válidas. El rebozado en azúcar es el camino más directo y clásico en muchas versiones; el toque de canela suma un matiz muy agradecido, y el glaseado deja una costra más marcada y ayuda a que aguanten bien. Las recetas tradicionales muestran precisamente esa variedad de remates.

Y cuando sobra masa o apetece cambiar de forma, llega la última: ¿puedo hacerlas en palitos en vez de en rosquilla? Sí, perfectamente. La masa admite otras formas fritas, algo bastante habitual dentro del recetario de dulces de sartén, donde muchas preparaciones comparten base y cambian sobre todo en el formado y en el acabado final.

Última revisión: 28 marzo 2026

Hemos trabajado 4 horas y 40 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

50 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 120 min. para grabar y editar el vídeo, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

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Sobre el autor

Cuéntame qué tal te ha salido la receta, anécdotas, trucos o preguntas. Leo todos los comentarios y respondo siempre a las dudas. Firmado: Alfonso.

12 comentarios en “Rosquillas de anís”

  1. Eva minguez

    Seguí tu receta y me salieron unas rosquillas riquísimas. No tenía licor de anís así que empleé como indicas zumo de naranja, pero lo que sí tenía eran anises así que eché una cucharadita.
    Las recubrí con azúcar y canela. Tengo que repetirlas porque me quedaron un poquito crudas por dentro (la próxima vez bajaré la temperatura del aceite) pero aún así estaban muy buenas.
    Veo que también tienes la receta de rosquillas de San Isidro, que por supuesto haré cuando llegue la fecha.
    Gracias por tu buen hacer y un saludo.

    1. gisela

      Estupendas.

    2. José

      Por favor Eva:
      Podrias indicarme una tienda en donde pueda comprar estas rosquillas en Madrid Capital’
      Muchas gracias.

  2. Martita

    Son muy similares a las de mi madre… ahora que no me lee… mejores! :-DDD Gracias!

  3. Ana

    Hola, una idea estupenda lo de glasear las rosquillas lo probare,siempre se aprende algo nuevo
    Estas rosquillas yo las preparo con levadura de panaderia y las dejo fermentar quedan muy tiernas y esponjosas.

  4. Monica

    Esta es la receta autentica !! Me transporte a mi infancia .mi abuela era andaluza y las hacia riquisimas las bañaba en almibar gracias x publicarla no podia recordar todos los ingredientes….

  5. Sagrario

    Yo hago las rosquillas muy parecidas y nos gustan mucho. Por cierto que San Isidro es dentro de 3 dias.
    Gracias por nuevas ideas

  6. Ana

    En la receta pone 3 huevos, pero en el vídeo solo se ve como le ponen uno. Es uno o tres? Gracias

    1. Alfonso

      Hola Ana! Son 3 tal como dice la receta y como dicen los ingredientes en el vídeo (sólo aparece uno porque no cabe todo en esa toma, pero está rotulado como 3).Espero que te gusten! Están muy buenas :-)

  7. Doris

    Hola Feliz Jueves 06 de septiembre 2018. Hoy hice la receta. todo bien quedaron muy sabrosas, pero una la hice con tu receta y la otra le agregue leche en polvo, ambas muy divinas. Gracias

  8. rosangela

    Se puede asar en el horno tambiem? parecen deliciosas las hare hoy.Gracias-

    1. Alfonso

      Sí, Rosa. Pero no quedan con la misma textura, quedan más secas, durillas. De sabor igualmente muy buenas.

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