Para 6
0.35€/pers.
410kcal/100g
Ingredientes
- 2 huevos tamaño L
- 1 sobre de preparado de flan en polvo (tipo Potax o similar, de unos 100 g)
- 100 g de azúcar
- 60 ml de leche entera
- 60 ml de aceite de girasol
- 10 g de levadura química (polvo de hornear)
- 400 g de harina de trigo (aproximadamente)
- Aceite de girasol para freír
- Azúcar para espolvorear
Si eres de los que se come el flan a cucharadas sin mirar atrás y además no le hace ascos a unas buenas rosquillas caseras, hoy estás de suerte. Porque sí, la receta que te traigo junta lo mejor de ambos mundos: las rosquillas de flan.
Estas rosquillas no llevan caramelo ni natillas, pero tienen ese saborcito inconfundible que nos lleva directos a los postres de domingo en casa de la abuela. Vamos, que tienen el alma de flan metida en cuerpo de rosquilla.
Esta receta es una de esas joyas modernas del recetario casero que ha ido ganando fama por lo sencilla que es y lo resultona que queda. Lo curioso es que, aunque no tiene décadas de tradición como las rosquillas tontas o las listas, la idea de usar polvos de flan como aromatizante viene de lejos.
Antiguamente, cuando no se tenían muchas especias o esencias a mano, los sobres de flan eran una forma barata y fácil de dar sabor a masas dulces. Y al final, entre pruebas y errores, salieron estas rosquillas: dulces, esponjosas, con un toque a vainilla que las hace diferentes.
No son de ninguna región concreta, pero se han hecho un hueco en muchas cocinas gracias a que se preparan con ingredientes que tenemos todos por casa. Además, hacer rosquillas te abre un mundo de posibilidades, y si no lo crees, consulta este recopilatorio de rosquillas que tenemos en nuestra web.
Si estas rosquillas te han dado ganas de seguir en modo repostería casera, te dejo otras ideas que seguro que te cuadran. Puedes probar con las rosquillas de anís, las clásicas de toda la vida, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Si te apetece algo más suave pero igual de goloso, las magdalenas caseras esponjosas son una apuesta segura para el desayuno. Y si lo tuyo es el dulce más contundente, échale un ojo a la tarta de galletas o de la abuela, que es una de las preferidas por los más peques de la casa.
Receta casera de rosquillas de flan

Preparamos la masa
- En un bol grande, cascamos los huevos y los batimos junto con el azúcar hasta que estén espumosos. No hace falta montar a punto de nieve ni nada complicado, pero sí que se integren bien ambos ingredientes.
- Añadimos el aceite de girasol y la leche. Removemos de nuevo hasta tener una mezcla homogénea. Aquí puedes usar una varilla manual o un tenedor, no hace falta batidora eléctrica.
- Echamos el sobre entero de preparado de flan en polvo y removemos hasta que no queden grumos. El polvo de flan le va a dar el color amarillito y ese aroma a vainilla tan particular.
- Incorporamos la levadura química y empezamos a echar la harina poco a poco, mientras mezclamos. Es mejor ir añadiéndola a tandas para ver cuánto admite exactamente. Queremos una masa que no se pegue a las manos pero que no sea dura como una piedra.
- Cuando la masa esté lista, la tapamos con un paño limpio y la dejamos reposar unos 15-20 minutos a temperatura ambiente. Este paso no es obligatorio, pero ayuda a que la harina termine de hidratarse y la masa sea más manejable.
- Pasado el reposo, enharinamos ligeramente la encimera y vamos cogiendo porciones de masa del tamaño de una nuez grande. Las boleamos con las manos, les hacemos un agujero en el centro y damos forma de rosquilla.
- Calentamos abundante aceite de girasol en una sartén profunda o cazo. Debe estar caliente pero no echando humo (unos 170-180 °C si tienes termómetro). Freímos las rosquillas por tandas, dándoles la vuelta para que se doren bien por ambos lados.
- Sacamos las rosquillas y las dejamos escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Cuando aún están templadas, las rebozamos ligeramente en azúcar. Si las dejas enfriar del todo antes de espolvorear, el azúcar no se pegará bien.
Son ideales para acompañar un café, para meter en el táper del cole o para darte un capricho de esos que no requieren horno ni experiencia de repostero.






Consejos para unas rosquillas de flan de rechupete
- Si la masa te queda muy pegajosa, no te pases con la harina. Añade poco a poco y ve probando. Si te pasas, quedarán duras.
- Puedes usar flan de vainilla, de huevo o del sabor que prefieras, pero los de vainilla suelen dar el mejor resultado en aroma y color.
- Para que las rosquillas no queden aceitosas, el aceite debe estar a la temperatura correcta. Si está frío, chupan aceite como una esponja.
- Si no tienes levadura química, puedes usar un sobre doble de gaseosas tipo El Tigre, que también dan buen resultado.
- Se pueden conservar perfectamente 2-3 días en una lata o tupper cerrado. Pasado ese tiempo, puedes calentarlas 10 segundos al microondas para que revivan un poco.
- No hace falta molde para hacerlas: con los dedos puedes hacer el agujero perfectamente. Eso sí, si tienes un cortador de donuts, aprovecha.
Curiosidades de las rosquillas de flan
Las rosquillas de flan son uno de esos ejemplos claros de cómo la cocina casera sabe adaptarse a lo que hay en la despensa. No pertenecen a una tradición regional concreta, como ocurre con las rosquillas de anís o las rosquillas tontas y listas, pero han conseguido hacerse un hueco en muchas casas por su sencillez y su resultado. El uso del preparado de flan en polvo no es casual: durante décadas ha sido un recurso habitual para aromatizar masas dulces cuando no se disponía de vainilla natural u otras esencias.
Ese toque suave a vainilla y huevo, tan reconocible, es lo que hace que estas rosquillas evoquen directamente los postres clásicos de sobremesa. Su popularidad se disparó con la cocina doméstica compartida entre familias, cuadernos de recetas y, más recientemente, redes sociales y foros, donde se valoran especialmente las recetas económicas, rápidas y que siempre salen bien.
Algunas dudas que suelen surgir al hacer rosquillas de flan
Surge a menudo la duda sobre qué preparado de flan utilizar, y aquí no hay demasiado misterio. Cualquier sobre de flan en polvo funciona bien, aunque los de vainilla o huevo suelen dar un aroma más limpio y un color más atractivo. Conviene evitar sabores demasiado marcados, ya que pueden enmascarar ese sabor clásico que buscamos en estas rosquillas.
También es habitual preguntarse por la cantidad exacta de harina, porque no siempre se necesita la misma. Influyen el tamaño de los huevos, la marca del flan en polvo e incluso el tipo de harina, por eso es importante añadirla poco a poco hasta obtener una masa blanda, manejable y que no se pegue a las manos sin quedar dura.
Otra consulta frecuente tiene que ver con el exceso de aceite en las rosquillas. Esto suele ocurrir cuando el aceite no está lo suficientemente caliente. Si se fríen con el aceite templado, la masa absorbe grasa como una esponja. Lo ideal es mantener una temperatura media-alta constante para que se doren rápido y queden ligeras.
Más de uno se pregunta si se pueden hacer al horno en lugar de fritas. Poder, se puede, pero el resultado cambia bastante. Al horno quedan más secas y pierden esa textura tierna y jugosa tan característica de las rosquillas fritas, que es precisamente una de las claves de esta receta.
Por último, llegan dudas sobre cuánto tiempo se conservan en buen estado. Lo normal es que aguanten dos o tres días perfectamente en un recipiente hermético. A partir de ahí empiezan a resecarse, aunque un golpe rápido de microondas puede devolverles parte de su suavidad original.
Las rosquillas de flan se han colado en muchas casas como un clásico moderno. Su popularidad creció mucho gracias a foros y grupos de cocina en redes sociales, donde la gente compartía cómo con un simple sobre de flan se podía hacer magia.
Con cuatro cosas que seguro tienes por casa, te puedes marcar unas rosquillas de flan que huelen a gloria y saben todavía mejor. Vamos, que si te animas a hacerlas una vez, seguro que repites. Y si encima las compartes, prepárate para que te las pidan en bucle.
Última revisión: 13 enero 2026
Hemos trabajado 2 horas y 35 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
45 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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En las rosquillas flan, ¿ se puede sustituir el azúcar por edulcorante para diabeticos? por ejemplo stevia, para los 100 de azúcar ¿ cuanto de edulcorantes?
Hola Adelaida! Sí, se puede. Tenemos un artículo justamente con estos temas: https://www.abc.es/recetasderechupete/edulcorantes-ideales-para-hornear-guia-practica-para-sustituir-el-azucar-sin-liarla-en-la-cocina/152616/
La equivalencia nunca es exacta, pero estas reglas ayudan a empezar con buen pie:
Eritritol: usar la misma cantidad que de azúcar, aunque puede necesitar un pelín más.
Xilitol: sustitución 1:1.
Tagatosa: 80 % de la cantidad de azúcar.
Sucralosa: seguir cantidades de la marca, suele equivaler a 100 g de azúcar por una cucharada del edulcorante granulado.
Stevia en mezcla: seguir instrucciones del envase, ya que varía según la proporción.