Rosquillas fritas roceñas

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Rosquillas fritas roceñas

Info.

Ingredientes para Rosquillas fritas roceñas

  • Para la masa de las rosquillas: 600 g de harina de trigo
  • 3 huevos
  • 150 g de azúcar
  • 16 g de levadura química
  • 1/4 vaso de licor de anís
  • 1/4 vaso de aceite de girasol
  • 1 limón, su ralladura y zumo
  • 1 naranja, su ralladura y zumo
  • Para su fritura: Aceite de girasol o aceite de oliva suave
  • Para decorar: Azúcar para rebozar

Cómo hacer rosquillas fritas roceñas.

La repostería tradicional española es amplia, extensa y deliciosa. Tortas, bollos, cocas, torrijas, churros y otras masas dulces, ya sean horneadas o fritas, forman parte de su repertorio.

Entre los postres de sartén tradicionales están las recetas de rosquillas y, concretamente, las rosquillas fritas roceñas que por aquí nos traen hoy.

Las rosquillas roceñas o de Santa Águeda nada tienen que ver con las rosquillas a secas. Estas saben a limón y naranja y tienen un toque de anís delicioso. Su textura es más blanda, son tiernas y esponjosas.

Esto las convierte en unas de las mejores rosquillas que hemos probado rivalizando con las rosquillas de mi madre Rosa. Y tenemos el presentimiento que a vosotros también os van a cautivar.

Desde la elaboración hasta la degustación, todo tiene un encanto especial en las rosquillas roceñas. Para hacerlas es necesario usar un palo con el que, introducido dentro del agujero, se gira la masa dentro del aceite.

Así se evita que el agujero se cierre y mantenga su forma de rosquilla. Es divertido prepararlas y podemos involucrar en ello a los niños, pero el momento de la fritura… mejor reservarlo a los adultos.

Acompañad estas rosquillas roceñas de un buen tazón de chocolate caliente, un café con leche, infusión, leche fría o comedlas tal cual, a palo seco.

Como son tiernas y jugosas entran de maravilla. Son perfectas para el desayuno o la merienda. ¿Te animas a prepararlas ya?

Preparación de la masa de las rosquillas roceñas

  1. Lavamos bien el limón y la naranja, los secamos y rallamos.
  2. Añadimos la ralladura al azúcar y frotamos con las manos para que este se impregne bien de los aromas de los cítricos. Reservamos.
  3. Separamos las yemas de las claras y los colocamos en dos cuencos distintos (el de las claras que sea grande porque en él iremos añadiendo el resto de los ingredientes), procurando que no caigan restos de cáscara en ninguno de ellos.
  4. Montamos las claras a punto de nieve, ya sea a mano con unas varillas metálicas o con ayuda de unas varillas eléctricas. No os perdáis el vídeo que muestro al principio.
  5. También batimos las yemas hasta que estén cremosas y blanquecinas.
  6. Las añadimos al cuenco en el que tenemos las claras a punto de nieve y removemos con suavidad hasta integrar.
  7. Hacemos movimientos envolventes, de abajo a arriba, para que no se pierda el aire que hemos incorporado con el batido.
  8. Añadimos el azúcar aromatizado con las ralladuras y la levadura y continuamos removiendo de la misma manera, con suavidad y lentamente.
  9. A continuación, añadimos el anís, el aceite y medio vaso de mezcla de zumo de limón y naranja. Removemos con delicadeza hasta que no queden grumos.
  10. Para finalizar la masa incorporamos la harina, poco a poco y removiendo entre añadidos.
  11. Puede que necesitemos más harina de la indicada, esto dependerá del grado de absorción de líquido que tenga la harina utilizada. La masa ha de quedar blandita y ligeramente pegajosa.

Forma de las rosquillas

  1. Espolvoreamos con harina una fuente grande o una bandeja de horno y colocamos sobre ella bolitas de la masa.
  2. Nos enharinamos las manos para poder manipularla mejor y que no se nos pegue. Como es una masa blanda, las bolitas quedarán aplastadas. Es normal.
  3. Una vez porcionada la masa solo queda formar las rosquillas y freír. Para ello calentamos a fuego medio una buena cantidad de aceite.
  4. Usamos un cazo o cazuela grande, con altura. No nos vale una sartén.

Tipos de rosquillas. Dobles o simples

  1. Las rosquillas se pueden hacer dobles o simples.
  2. Las dobles se hacen juntando dos porciones de masa, por la cara que no ha estado en contacto con la harina para que se peguen bien,
  3. Apretando ligeramente y haciendo un agujero con las puntas de los dedos.
  4. Las sencillas se hacen con una sola porción de masa, haciendo igualmente un agujero en el centro.

Fritura y presentación de las rosquillas roceras

  1. Freímos las rosquillas en el aceite y usamos el mango de una cuchara de madera (o un palo cualquiera) para introducirlo en el agujero y hacer girar las rosquillas.
  2. Con ello evitamos que el agujero se cierre. Volteamos para que la rosquilla se dore por igual por todos lados.
  3. Las rosquillas se hundirán al meterlas en el aceite, pero terminarán subiendo a la superficie.
  4. Cuando las rosquillas estén doradas, las escurrimos bien de aceite, retiramos a un plato con azúcar y rebozamos bien.
  5. Dejamos enfriar antes de servir.

Aquí tenéis un paso a paso en fotos donde muestro como preparar esta receta de las rosquillas fritas roceñas. No os perdáis detalle para que os salgan de rechupete.

Galería de la receta

Consejos para unas rosquillas roceñas perfectas

  • Podemos batir los huevos enteros, con el azúcar aromatizado en la ralladura de cítricos, y evitarnos el engorro de separar claras y yemas. En este caso necesitamos batir durante más tiempo hasta que la mezcla se haya vuelto cremosa y blanquecina. Mejor contar con un robot de cocina que nos facilite la tarea.
  • Para un sabor a anís más intenso, añadimos una cucharadita de anís molido o semillas de matalahúga. Estas últimas le darán un toque crujiente y más textura a las rosquillas.
  • Las rosquillas crecen mucho al freír, por efecto de la levadura química. Conviene ser comedidos a la hora de porcionar la masa si no se quiere terminar con rosquillones en vez de rosquillas.
  • El uso de un palo no es imprescindible, se puede sustituir por el mango de una cuchara de madera o cualquier otro objeto de forma similar.
  • Cuidado con la temperatura del aceite. No ha de estar excesivamente alta o se nos quedarán crudas por dentro al tiempo que parece que están perfectas por fuera. Lo mejor es hacer una prueba con la primera y ajustar según veamos necesario.

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