Rosquillas Galos. Receta madrileña frita, rellena de crema y con azúcar glas para San Isidro

Rosquillas Galos. Receta madrileña frita, rellena de crema y con azúcar glas para San Isidro

Icono personas Para 4Icono euro 0.42€/pers.Icono calorias 408kcal/100g

Ingredientes

  • 250 g de harina de trigo especial repostería
  • 750 ml de leche entera
  • 50 g de mantequilla
  • 40 g de azúcar
  • 2 g de sal fina
  • 3 huevos medianos
  • 8 g de levadura química o impulsor
  • Aceite de oliva suave para freír
  • 60 g de azúcar blanquilla
  • 25 g de almidón de maíz o Maicena
  • 1 cucharadita tipo postre de extracto de vainilla (o al gusto de casa)
  • Azúcar glasé al gusto para decorar y espolvorear las rosquillas

Los Galos son unos roscos o rosquillas rellenas de crema típicas de Madrid. Se preparan y venden en pastelerías de toda la vida durante todo el año, pero es los días cercanos a San Isidro, patrón de la capital, cuando se ven más. Desafortunadamente son poco conocidas y otros dulces menos nuestros les han ganado mucho terreno. Una lástima porque creo que es un postre delicioso que nos es la rosquilla seca clásica de San Isidro, sino una prima más golosa y bastante más contundente.

Por eso hoy vengo a romper una lanza en favor de los dulces clásicos y tradicionales, concretamente estas rosquillas galos que están de rechupete. Se preparan con una masa similar a la pasta choux a la que se da forma de rosca y se fríe en abundante aceite. Tienen un aire a las rosquillas de San Froilán de mi querida Galicia y tienen un lugar privilegiado en nuestra sección de recetas de rosquillas.

Después, por si la cosa no fuera suficiente, se abren por la mitad, se rellenan con crema pastelera y se cubren con un baño de chocolate, limón o café. A mí esto último me parece un tanto excesivo, así que me he limitado a espolvorear las rosquillas con azúcar glasé. Todo un acierto.

Al parecer a estas rosquillas se les atribuye origen ruso. De la cocina de los zares llegaron a la capital cuando unos monjes de aquel país se establecieron en Madrid. El nombre les viene de un pastelero llamado Galo, que los vendía por las calles de la ciudad, nada que ver con los monjes rusos. Sea leyenda o memoria repostera con adornos, lo cierto es que el dulce ha quedado asociado a la fiesta del patrón y a un tipo de rosquilla frita, rellena y menos habitual en los escaparates.

Si, como a mí, te gusta la pastelería tradicional, te animo a que pruebes a preparar estas rosquillas Galos. Rivalizarán en San Isidro con las rosquillas tontas o con las rosquillas listas, para mi, estas ganan por goleada. Si las preparas te las van a quitar de las manos porque son pura golosina.

Receta casera de las rosquillas Galos de San Isidro

Ingredientes para preparar estas rosquillas

Preparación de la crema pastelera rápida al micro

  1. Comenzamos preparando una crema pastelera rápida hecha en el microondas para rellenar los Galos. Tiene que estar fría para el momento, así que es mejor dejarla hecha con antelación.
  2. En un recipiente hondo apto para el microondas mezclamos todos los ingredientes y removemos bien con unas varillas para homogeneizar. Cubrimos con papel film transparente e introducimos en el microondas. Programamos tres minutos a máxima potencia (780W en el nuestro).
  3. Retiramos del microondas, removemos con las varillas y cocemos de nuevo en el microondas a máxima potencia durante dos minutos más.
  4. Sacamos del microondas, removemos para homogeneizar y cubrimos con papel film, en contacto con la crema, para que no se forme costra. Dejamos atemperar antes de pasar a una manga pastelera con boquilla de estrella y guardar en la nevera donde dejaremos que se enfríe por completo.

Masa de los galos

  1. En un cacito calentamos la leche con el azúcar, la sal y la mantequilla. Cuando arranque a hervir añadimos de golpe la harina tamizada previamente. Removemos con una cuchara de madera hasta homogeneizar, con energía.
  2. Seguimos calentando la mezcla a fuego suave y retiramos el cacito  del fuego cuando la masa se despegue de las paredes.
  3. Antes de continuar necesitamos esperar a que la masa pierda temperatura. El siguiente paso es añadir el huevo y no queremos que se cueza por efecto del calor. 15 minutos de reposo serán suficientes.
  4. Agregamos un huevo y una yema, removiendo otra vez enérgicamente con la cuchara hasta que todo se integre. Si vemos que la masa está algo dura añadimos la clara restante. Lo hacemos poco a poco, cucharadita a cucharadita, y removemos hasta obtener una masa lisa y suave, pero suficientemente firme para que mantenga la forma de las rosquillas.
  5. Dejamos atemperar la masa unos minutos antes de introducirla en una manga pastelera con boquilla rizada. Cortamos cuadrados de papel vegetal de unos 8 x 8 cm. Escudillamos la masa sobre estos papelitos, formando una rosca.

Fritura y presentación final de las rosquillas Galos

  1. Calentamos abundante aceite en una sartén y, cuando alcance los 170º C aproximadamente, introducimos en su interior los papelitos con la rosca de masa cruda.
  2. La masa se desprenderá del papel según se fríe, así que retiramos los papeles y dejamos que las roscas se doren durante un par de minutos. Volteamos y doramos por la otra cara durante dos minutos más.
  3. Al retirar las roscas del aceite, dejamos que escurran el exceso de grasa sobre una fuente cubierta con papel absorbente y dejamos enfriar.
  4. Cortamos horizontalmente con un cuchillo de sierra y cubrimos una de las mitades con crema pastelera. Colocamos la otra mitad encima, espolvoreamos con azúcar glasé y servimos. Estas rosquillas se acompañan muy bien con café con leche, chocolate a la taza, infusiones o incluso una limonada madrileña fresquita si las servimos en una merienda de mayo.

Crujientes por fuera, tiernas por dentro y con la crema en su punto, son de esos dulces que empiezas probando “media” y acabas calculando discretamente cuántas quedan en la bandeja.

Consejos para unas rosquillas Galos perfectas

  • Antes de empezar, conviene pensar en estas rosquillas como una masa frita tipo choux, no como una rosquilla amasada tradicional. Por eso no se trabaja con las manos ni se estira sobre la mesa. La manga pastelera es la herramienta que nos va a dar una forma limpia y regular.
  • El punto de la masa es importante para que, al freír las rosquillas, estas mantengan la forma y el dibujo de la boquilla. Demasiado líquida y el dibujo se perderá. Demasiado espesa y no solo costará mucho escudillar sino que las rosquillas quedarán duras.
  • Cada harina tiene una capacidad de absorción, así que lo mejor es añadir poco líquido (huevo) al principio e ir ajustando según se vea.
  • El aceite de la fritura tiene que estar a 170 ºC para que las rosquillas queden bien cocidas por dentro una vez alcance un bonito color dorado. Por eso la temperatura del aceite es clave. Si está demasiado caliente, las rosquillas se doran enseguida y quedan crudas por dentro. Si está frío, absorben aceite y pierden gracia. Lo mejor es freír a fuego medio y ajustar según veamos el color.
  • La crema pastelera debe estar fría antes de rellenar. Si está templada o líquida, ablandará la masa y se escapará con facilidad. Para una versión más rápida, podemos preparar la crema pastelera casera el día anterior y guardarla en la nevera.
  • Si queremos hacerlas sin lactosa, podemos usar leche sin lactosa y mantequilla sin lactosa. Para una versión sin gluten, habría que emplear una mezcla de repostería sin gluten, aunque el resultado puede variar y quizá la masa necesite un ajuste pequeño de líquido.
  • En algunas versiones modernas, las galos se glasean en lugar de terminarse solo con azúcar glas. Podemos aromatizar la crema con limón, naranja, canela o vainilla. La vainilla es la opción más suave, pero una piel de limón infusionada en la leche le da un punto muy de postre clásico. También se puede preparar una crema de chocolate si queremos una versión más golosa, aunque entonces nos alejamos de la receta más tradicional.
  • Otra opción es rellenarlas con nata montada firme o con crema diplomática, que mezcla crema pastelera y nata. Quedan más ligeras al morder, aunque también son más delicadas y necesitan nevera.

Algunas dudas que te pueden surgir. Contestando vuestros mails

Con esta receta suelen aparecer dudas porque no se parece demasiado a las rosquillas de San Isidro más conocidas. Aquí no hablamos de una masa horneada con anís, sino de una preparación frita, rellena y más cercana a una pasta choux.

¿Las galos son iguales que las rosquillas tontas o listas? No. Las tontas y listas parten de una masa más seca, generalmente horneada y aromatizada con anís, mientras que las galos se fríen, llevan mantequilla en la masa y suelen rellenarse de crema.

¿Se pueden hacer al horno o freidora de aire? Técnicamente se podría hornear la masa, pero dejarían de ser galos en sentido estricto. La fritura es parte de su textura y de su identidad. Si queremos algo horneado, mejor preparar rosquillas tontas, rosquillas listas o rosquillas de Santa Clara.

¿Por qué se me bajan después de freírlas? Puede pasar si el aceite estaba demasiado fuerte y se han dorado antes de cocerse bien por dentro. También ocurre si las sacamos demasiado pronto. Hay que freírlas con calma, dejando que se inflen y se cocinen de manera uniforme.

¿Puedo rellenarlas con la crema caliente? Mejor no. La crema debe estar fría y espesa para que entre bien en la rosquilla y no la humedezca en exceso. Si está recién hecha, la dejamos enfriar cubierta con film a piel y luego la pasamos a una manga pastelera.

¿Cuánto duran las rosquillas galos? Lo ideal es comerlas el mismo día, porque la masa frita pierde textura con el paso de las horas. Si sobran, podemos guardarlas en la nevera en un recipiente cerrado durante 24 horas, aunque conviene sacarlas un rato antes de servir para que no estén demasiado frías.

Última revisión: 15 mayo 2026

Hemos trabajado 4 horas y 50 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

180 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

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