Para 4
0,80€/pers.
120kcal/100g
Ingredientes
- 2 pimientos rojos grandes
- 1 chorrito de vino blanco
- 1 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 100 ml. de nata líquida para cocinar
- Una pizca de sal
- Pimienta negra
- 1 cucharadita de azúcar (opcional, para corregir acidez)
La salsa de pimientos es una de esas recetas que no fallan nunca. Aporta color, sabor y ese toque casero que hace que cualquier plato gane presencia. Es cremosa, aromática y con un sabor dulce muy equilibrado, ideal para acompañar carnes, pescados o verduras. Además, se prepara en menos de media hora y con ingredientes básicos que todos tenemos en casa. No hay excusa: esta salsa te saca de un apuro y eleva cualquier plato del día a día.
Aunque la salsa de pimientos se asocia hoy con la cocina moderna, su origen está en la tradición mediterránea, donde los pimientos se usaban desde hace siglos para preparar sofritos, purés y guarniciones.
Los pimientos rojos asados, en particular, son un ingrediente muy apreciado en la gastronomía española. Con ellos se elaboran desde ensaladas hasta cremas o salsas como esta. Su textura sedosa y su sabor naturalmente dulce hacen que combine muy bien con platos salados y grasas animales, como la carne de cerdo o el pescado blanco.
Si te apasionan las salsas caseras con sabor mediterráneo, no te pierdas la salsa de tomate frito casera, todo un clásico que nunca falla. Otra buena opción es la salsa romesco, con pimientos secos, almendras y pan tostado, perfecta para carnes y calçots. Y para los que buscan un acompañamiento suave y cremoso, la crema de champiñones Portobello y puerro es la pareja ideal para carnes o hamburguesas caseras.
Receta casera de salsa de pimientos

Elaboración paso a paso
- Lavamos bien los pimientos rojos, los secamos y los colocamos sobre una bandeja de horno. Los asamos a 200 °C durante unos 25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo, hasta que la piel esté arrugada y ligeramente quemada.
- Los sacamos del horno y los metemos en una bolsa o recipiente tapado durante unos 10 minutos. Este paso hace que suden y sea más fácil pelarlos. Retiramos la piel y las semillas, y reservamos la carne.
- Pelamos y picamos la cebolla y el ajo. En una sartén amplia o cazuela baja, calentamos el aceite de oliva virgen extra y añadimos ambos ingredientes. Sofreímos a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta que la cebolla esté tierna y ligeramente dorada.
- Incorporamos la carne de los pimientos pelados a la sartén. Removemos y cocinamos unos minutos para que se mezclen los sabores.
- Añadimos un chorrito de vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol a fuego medio-alto durante un par de minutos.
- Bajamos el fuego y vertemos la nata líquida para cocinar. Mezclamos bien y dejamos cocer unos 5 minutos más, removiendo de vez en cuando. Si la salsa resulta muy ácida, podemos añadir una cucharadita de azúcar para equilibrar el sabor.
- Pasamos todo el contenido de la sartén a un vaso batidor o robot de cocina. Trituramos hasta conseguir una textura fina y cremosa. Si preferimos una salsa más ligera, podemos añadir un poco de agua o caldo de verduras hasta lograr la consistencia deseada.
- Probamos y ajustamos con sal y pimienta negra molida al gusto. Servimos caliente o templada, según el plato que acompañe.
El secreto de su éxito es la simplicidad: el pimiento, con su sabor dulce y ligeramente ahumado, da una base perfecta para cualquier preparación. No hace falta más que tiempo y cariño para conseguir una salsa con cuerpo y color natural, sin conservantes ni artificios.

Consejos para una salsa de pimientos perfecta
- Usa pimientos rojos carnosos y dulces; los italianos o los de asar son ideales.
- Si tienes prisa, puedes usar pimientos asados en conserva, pero escúrrelos bien antes de añadirlos.
- Para una versión más ligera, sustituye la nata por leche evaporada o yogur natural sin azúcar.
- Si te gusta con un toque picante, añade una pizca de guindilla o pimentón picante.
- La salsa mejora si se deja reposar unas horas: el sabor se intensifica y se redondea.
- Puedes usarla como base para otras salsas, mezclándola con tomate frito o con queso crema.
- Se conserva perfectamente en la nevera durante tres o cuatro días, o en el congelador hasta un mes.
Curiosidades de rechupete
La salsa de pimientos es uno de esos inventos que se adaptan a todo. En el norte de España suele servirse con pescados, mientras que en el sur se usa más con carnes a la plancha. En la cocina vasca, por ejemplo, acompaña platos de merluza o bacalao, y en Galicia es habitual con pulpo o calamares. Su versatilidad es tan grande que también funciona con pastas y arroces.
Con esta salsa de pimientos tendrás un comodín para casi cualquier receta. Es cremosa, vistosa y con un sabor que alegra cualquier plato. Se hace sin complicaciones, con ingredientes básicos y en muy poco tiempo.
Ya sea para acompañar una carne a la parrilla, un pescado al horno o unas verduras asadas, esta salsa pone el toque casero que siempre triunfa. Y, como todo lo bueno, mejora de un día para otro. Así que ya sabes: haz de más, porque seguro que repites.
Última revisión: 17 diciembre 2025
Hemos trabajado 2 horas y 20 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
30 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
Categorías: Recetas de salsas y guarniciones Recetas fáciles y rápidas




