Para 6
0.35€/pers.
35kcal/100g
Ingredientes
- 500 g de jitomates maduros o tomates rojos
- 2 chiles serranos o jalapeños
- 1/2 cebolla blanca
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de cilantro fresco (opcional)
- Sal
- 1 cucharadita de aceite (opcional, sólo si quieres una textura un poco más ligada)
Hay salsas que acompañan, y luego está la salsa tatemada, que directamente mejora todo lo que toca. Unos tacos, una carne a la plancha, unas quesadillas, unos huevos, unas patatas asadas… da bastante igual lo que tengas delante, porque en cuanto aparece ese sabor entre ahumado, picante y ligeramente dulce del tomate bien asado, la cosa sube de nivel.
Lo bueno de esta receta es que no necesita demasiadas florituras. La gracia está en tatemar bien los ingredientes, es decir, asarlos directamente hasta que cojan partes tostadas y ese punto casi chamuscado tan característico. Ahí está el secreto de su sabor. No es una salsa fresca ni una salsa cualquiera de batidora y listo. Aquí hay fuego, hay cocina de verdad y hay ese toque rústico que hace que sepa a gloria bendita. En la cocina mexicana, la técnica de tatemar se usa precisamente para intensificar sabor y dar profundidad a salsas y guisos.
Además, una de las maravillas de la receta de salsa tatemada es que no tiene una única versión cerrada. Hay quien la hace con jitomate, quien tira de tomate verde, quien aprieta más con el chile, quien la deja más basta y quien la prefiere medio fina. Esa flexibilidad no le quita autenticidad, al contrario: la convierte en una de esas salsas de casa que cada cual ajusta a su gusto.
Hay otras salsas que también juegan con ese equilibrio entre intensidad, carácter y versatilidad en cocina. La salsa búfalo, es un clásico americano con base de mantequilla y salsa picante, pensada originalmente para las famosas alitas, pero que funciona igual de bien con carnes, patatas o incluso verduras. La salsa bourbon se mueve en un terreno distinto, más dulce y profundo, con ese toque caramelizado y ligeramente ahumado que le da el propio whisky, ideal para carnes a la parrilla o platos más contundentes. Y luego está la salsa andaluza, que pese a su nombre no es española, sino una salsa derivada de la mayonesa con tomate y pimientos, muy popular como acompañamiento y con un punto suave pero con carácter.
Receta casera de salsa tatemada

Preparación paso a paso
- Lava bien los jitomates, los chiles serranos y la media cebolla. Deja los ajos con piel.
- Coloca una sartén de hierro, una plancha o un comal a fuego medio-alto. Si no tienes nada de eso, una sartén normal también sirve.
- Asa los jitomates, la cebolla, los ajos y los chiles directamente sobre la superficie caliente, sin prisas. Ve girándolos para que se cocinen por todos lados.
- Los ingredientes deben quedar bien marcados, con zonas oscuras y tostadas. No buscamos una carbonización salvaje, pero sí ese punto de asado intenso que da personalidad a la salsa.
- Cuando los ajos estén tiernos, retíralos y pélalos.
- Pasa todos los ingredientes asados al vaso de la batidora o a un mortero si quieres una textura más rústica.
- Añade sal al gusto y tritura lo justo hasta conseguir la consistencia que más te guste. Si prefieres una salsa con más cuerpo, dale pocos golpes. Si la quieres más fina, tritura un poco más.
- Incorpora el cilantro fresco picado si te apetece darle un toque más aromático.
- Prueba y ajusta de sal. Si quieres una textura un poco más ligada y brillante, añade una cucharadita de aceite y mezcla.
- Sirve la salsa tatemada templada o fría.
El resultado es una salsa mexicana con mucho carácter, ligeramente ahumada, con el picante justo y perfecta para acompañar casi cualquier cosa.






Consejos para una salsa tatemada de rechupete
- Tatemar bien los ingredientes es lo más importante. Si los dejas pálidos, la salsa tendrá sabor a tomate triturado con ganas de ser otra cosa.
- No quemes demasiado los chiles, porque pueden amargar. Con ellos hay que ir con un poco más de ojo que con el tomate o la cebolla.
- Si quieres menos picante, retira parte de las semillas antes de triturar.
- La textura ideal no siempre es completamente fina. Una salsa tatemada algo basta suele tener un punto más casero y más apetecible.
- Si usas tomates muy acuosos, tritura poco para que no quede demasiado líquida.
- Va de maravilla con tacos, quesadillas, carnes, pollo, pescado o nachos.
- Aguanta bien en la nevera 3 o 4 días en un recipiente hermético.
Curiosidades de rechupete
La palabra tatemar se usa en la cocina mexicana para hablar de ese asado directo que deja los ingredientes tostados por fuera y más blanditos por dentro. No es simplemente cocinar: es darles fuego de verdad para sacar aromas más profundos y un sabor mucho más intenso. Por eso una salsa tatemada juega en una liga distinta a una salsa cruda o cocida sin más.
Otra cosa interesante es que no existe una única salsa tatemada mexicana. Hay versiones rojas con jitomate, otras verdes con tomate verde o miltomate, y también recetas que meten chiles secos para buscar un perfil todavía más ahumado y picante. Esa variedad es muy típica de la cocina mexicana, donde una misma idea cambia bastante según la región, la casa o incluso el antojo del día.
Y luego está el detalle que más engancha: muchas veces estas salsas saben mejor cuando no quedan perfectas. Una textura un poco irregular, un trozo de cebolla más marcado, un chile algo más tostado… todo eso suma. Es una de esas recetas donde el punto rústico no se corrige, se celebra.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
Hay quien se pregunta si la salsa tatemada pica mucho. Pues depende bastante del chile que uses y de la cantidad. Con dos serranos tiene alegría, pero tampoco debería dejarte viendo estrellas. Si quieres una versión más suave, usa solo uno o quita semillas.
También suele salir la duda de si se puede hacer salsa tatemada sin comal. Sí, sin problema. Lo importante es poder asar bien los ingredientes hasta que cojan color. Una plancha, una sartén de hierro o incluso el grill del horno te sacan del apuro perfectamente.
Más de uno pregunta si esta salsa se hace con tomate rojo o con tomate verde. Las dos versiones existen. La roja suele quedar algo más dulce y redonda; la verde tiene un punto más fresco y ácido. Ninguna está “mal”, simplemente son familias distintas dentro de la misma idea de salsa asada.
Otra cuestión habitual es si conviene triturarla mucho o dejarla más basta. Aquí va por gustos. En muchas casas se deja con textura rústica, porque queda más auténtica y acompaña mejor ciertos platos. Si la prefieres fina, también funciona, pero sin pasarte para que no parezca una sopa con ínfulas.
Y no falta quien plantea cuánto dura la salsa tatemada en la nevera. Bien guardada en un recipiente hermético, aguanta unos pocos días sin problema. Lo ideal, eso sí, es hacer una cantidad razonable y disfrutarla fresca, que es cuando está más viva y más rica.
Última revisión: 15 abril 2026
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