Para 4
0.6€/pers.
185kcal/100g
Ingredientes
- 70 g de azúcar
- 100 g de miga de pan duro del día anterior
- 3 huevos M
- 600 ml de leche entera
- 1 rama de canela
- La piel de 1 limón
- La piel de 1 naranja (opcional)
- Aceite suave para freír
- Canela molida (opcional)
El pan duro, con un poco de huevo y leche caliente, puede acabar en algo bastante más serio que unas migas olvidadas en la bolsa del pan. Los sapillos o repápalos dulces son uno de esos postres extremeños de aprovechamiento que no necesitan florituras: pequeñas porciones fritas, tiernas por dentro, que después se empapan en una leche aromatizada con canela y limón.
Hemos preparado un recopilatorio de las mejores recetas de la cocina extremeña para que no te quedes sólo con esta receta.
Tienen ese punto familiar de las torrijas de leche, pero aquí el pan no va en rebanadas, sino desmigado y mezclado con huevo hasta formar una masa blanda. También se acercan a otros dulces de sartén como los buñuelos dulces de naranja, aunque estos repápalos quedan más jugosos porque terminan dentro de la leche. Y si hablamos de Extremadura y repostería casera, las perrunillas extremeñas son otra parada obligatoria, más secas y de horno, pero con ese mismo espíritu de despensa humilde y receta transmitida en casa.
La clave está en no pasarnos con el pan. La masa debe quedar espesa, sí, pero no como un engrudo seco. Si queda demasiado dura, los sapillos salen mazacotes; si queda demasiado líquida, se desparraman al freírlos. Buscamos una textura que se pueda coger con cuchara y que al caer en el aceite mantenga la forma sin quedar perfecta. Precisamente parte de su gracia está en esa forma irregular, de bocado casero y sin mucha pose.
Receta casera de sapillos o repápalos dulces

Preparación paso a paso
- Empezamos preparando la leche aromatizada. Ponemos la leche en un cazo con la rama de canela, la piel de limón y, si nos apetece, también la piel de naranja. Calentamos a fuego medio hasta que esté a punto de hervir, apagamos y dejamos reposar unos 10 minutos para que coja bien el aroma.
- Mientras la leche se infusiona, retiramos la corteza más dura del pan y nos quedamos con la miga. La desmenuzamos con las manos en trozos pequeños. No hace falta convertirla en polvo; de hecho, queda mejor si conserva algo de cuerpo.
- Batimos los huevos en un cuenco amplio con el azúcar. Mezclamos bien hasta que el azúcar se integre y añadimos la miga de pan poco a poco. Vamos removiendo con una cuchara o con un tenedor, aplastando ligeramente para que el pan absorba el huevo.
- Dejamos reposar la mezcla 5 minutos. Este descanso ayuda a que el pan se hidrate y nos permite ver la textura real de la masa. Debe quedar blanda, húmeda y manejable con cuchara. Si está demasiado suelta, añadimos un poco más de miga; si está muy seca, podemos incorporar una cucharada de leche infusionada.
- Calentamos abundante aceite en una sartén honda o en un cazo. No debe humear. Para comprobar el punto, dejamos caer una puntita de masa: si sube y burbujea con alegría, podemos empezar.
- Con dos cucharas, vamos tomando porciones de masa y las dejamos caer en el aceite caliente. Freímos pocas unidades cada vez para que el aceite no baje demasiado de temperatura. Los repápalos deben dorarse por fuera sin quemarse.
- Les damos la vuelta con cuidado y los freímos hasta que queden dorados por todos lados. No buscamos una corteza durísima, solo un exterior firme que aguante luego el baño de leche.
- Sacamos los sapillos a un plato con papel de cocina para retirar el exceso de aceite. Repetimos el proceso hasta terminar toda la masa.
- Colamos la leche aromatizada para retirar la canela y las pieles de los cítricos. La devolvemos al cazo y añadimos los sapillos fritos. Calentamos a fuego suave durante 3 o 4 minutos, sin que hierva a borbotones, para que se empapen bien sin romperse.
- Apagamos el fuego y dejamos que reposen unos minutos dentro de la leche. Podemos servir los repápalos dulces templados, a temperatura ambiente o fríos, siempre con parte de esa leche aromatizada en el plato o en el cuenco.





Consejos para unos sapillos o repápalos dulces de rechupete
- Usad pan del día anterior. El pan reciente tiene demasiada humedad y puede dejar la masa blanda de más. El pan asentado absorbe mejor el huevo y da una textura más agradable.
- No compactéis demasiado la masa. Si apretamos mucho o añadimos demasiado pan, los sapillos quedan pesados. Deben ser tiernos, no pelotas densas.
- Freíd en aceite caliente, pero sin pasarse. Si está frío, chupan grasa; si está demasiado fuerte, se tuestan por fuera antes de cocinarse por dentro.
- La leche no debe hervir con fuerza al final. Una cocción suave basta para que los repápalos se empapen. Si hierve demasiado, se pueden abrir o deshacerse.
- El reposo les sienta de maravilla. Recién hechos están ricos, pero después de un rato en la leche quedan más jugosos y con el sabor más redondo.
- Ajustad el azúcar a vuestro gusto. Con 70 g quedan dulces sin empalagar. Si en casa sois muy golosos, podéis subir a 90 g, pero no hace falta convertir la leche en almíbar.
Curiosidades de rechupete
En muchas zonas de Extremadura estos dulces aparecen con distintos nombres: sapillos, repápalos dulces, huevecillos o pellas dulces. Cambia la palabra, cambia algún detalle de la casa, pero la idea se mantiene: aprovechar pan duro, mezclarlo con huevo y darle una segunda vida en forma de postre.
El parentesco con las torrijas es bastante claro, aunque la textura no sea la misma. En ambos casos mandan el pan, la leche, el huevo, el azúcar y la canela. La diferencia es que aquí no hay rebanadas, sino una masa irregular que se fríe en porciones pequeñas y después se deja beber parte de la leche aromatizada.
También es una receta muy de cocina de temporada y de despensa. No depende de ingredientes caros ni de técnicas complicadas. Por eso ha pasado de casa en casa: porque resuelve un postre con cuatro cosas normales y deja esa sensación de dulce antiguo, de los que llenan la cocina de olor a canela sin montar ningún espectáculo.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Si al mezclarlo todo veis que la masa queda demasiado líquida, no intentéis freírla tal cual porque se abrirá en el aceite. Añadid un poco más de miga de pan, esperad un par de minutos y volved a comprobar. Tiene que caer de la cuchara con peso, no chorrear.
Cuando os preguntéis si se puede usar pan rallado, la respuesta es sí, pero con cuidado. Absorbe más y deja una textura más uniforme, menos rústica. Si lo usáis, añadidlo poco a poco para no endurecer la masa más de la cuenta.
También puede pasar que los sapillos se rompan en la leche. Casi siempre ocurre por dos motivos: estaban poco fritos o la leche estaba hirviendo demasiado fuerte. Doradlos bien por fuera y calentadlos luego a fuego suave, sin removerlos como si fuese un guiso.
Sobre cuánto tiempo aguantan en la nevera, lo normal es conservarlos bien 2 días en un recipiente tapado, siempre con su leche. Al día siguiente están más empapados y muy ricos, aunque pierden algo de esa gracia recién frita.
Si os apetece darles otro punto, la naranja y un poco de canela molida al servir les van muy bien. Lo que no conviene es cargar la receta con demasiadas especias, porque entonces se pierde ese sabor sencillo de pan, leche y huevo que hace que funcionen.
Última revisión: 3 junio 2026
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