Para 4
3.2€/pers.
165kcal/100g
Ingredientes
- 24 sardinas frescas medianas, 1 kg aproximadamente
- 1 kg de patatas gallegas o patatas para cocer
- Sal gruesa
- 1 hoja de laurel
- Agua
- Aceite de oliva virgen extra
En Galicia, cuando llegan las sardinas buenas, no hace falta montar una receta cargada de cosas. Las sardinas asadas con cachelos van por otro camino: pescado fresco, sal, brasas o plancha bien caliente y patatas cocidas al lado. Es una comida directa, de verano, de las que se sirven en cuanto salen del fuego.
La versión más gallega se prepara con las sardinas enteras, saladas con antelación y asadas sin marearlas demasiado. Los cachelos se cuecen con piel, sal y una hoja de laurel, y se llevan a la mesa tiernos pero enteros, sin convertirlos en puré ni bañarlos en salsas. Si tenemos brasas, mejor. Si no, una plancha fuerte en casa resuelve bastante bien.
También es una receta muy ligada a la noche de San Juan, sobre todo en zonas de costa, donde las sardinas asadas forman parte de la fiesta tanto como las hogueras. En Vigo y en otros puntos de Galicia se sirven recién hechas, a veces sobre pan de maíz y muchas veces con cachelos, que recogen bien la grasa sabrosa del pescado.
Para seguir en esa línea gallega de pescado, patata y cocina sencilla, tienen mucho sentido el guiso marinero de sardinas o xoubas, más de cazuela y con patata en la salsa; el pulpo a la gallega, donde los cachelos vuelven a aparecer como acompañamiento clásico; y el pulpo a la Mugardesa, otro plato marinero gallego con patatas y pimentón, pero ya metido en terreno de guiso.
Receta casera de sardinas asadas con cachelos

Preparación paso a paso
- Empezamos por las sardinas. Las revisamos y, si vienen muy frescas, las dejamos enteras. Si preferimos comerlas limpias, podemos retirarles tripa y cabeza, aunque para asarlas al estilo gallego lo habitual es no tocarlas demasiado.
- Colocamos las sardinas en una fuente y las cubrimos con sal gruesa por ambos lados. No hace falta enterrarlas en sal, pero sí dejarlas bien sazonadas. Las mantenemos así durante 60 minutos y, pasado ese tiempo, retiramos el exceso de sal con la mano o con papel de cocina.
- Mientras tanto, lavamos muy bien las patatas porque las vamos a cocer con piel. Las cortamos por la mitad si son medianas o en trozos grandes si son más grandes. No buscamos dados perfectos, sino piezas de patata que aguanten la cocción.
- Ponemos las patatas en una cazuela con agua, sal y una hoja de laurel. Las cocemos a fuego medio durante unos 20 o 25 minutos, hasta que estén tiernas al pincharlas pero sin deshacerse. El tiempo depende del tamaño y de la variedad de patata.
- Cuando los cachelos estén en su punto, los escurrimos y los dejamos en la cazuela tapada unos minutos, ya sin agua, para que pierdan humedad. Si queremos, al servirlos podemos añadir un hilo de aceite de oliva virgen extra, pero no hace falta disfrazarlos.
- Calentamos una parrilla, una plancha o una sartén amplia. Si tenemos brasas, esperamos a que no haya llama viva. Si usamos plancha en casa, la ponemos bien caliente y, si hace falta, la untamos con una gota de aceite.
- Colocamos las sardinas sobre la parrilla o la plancha sin amontonarlas. Las asamos unos 3 o 4 minutos por un lado, según tamaño, hasta que la piel esté tostada y el pescado empiece a soltar su grasa.
- Les damos la vuelta con cuidado, mejor con una espátula ancha o unas pinzas. Las hacemos otros 2 o 3 minutos por el otro lado. No conviene pasarlas de punto porque la sardina se seca rápido y pierde buena parte de su gracia.
- Servimos las sardinas nada más sacarlas del fuego, con los cachelos al lado. En mesa, cada uno puede añadir algo más de sal gruesa o un poco de aceite sobre las patatas, pero el plato ya sale completo con lo que tiene.




Consejos para unas sardinas asadas con cachelos de rechupete
- La sardina tiene que ser muy fresca. Olor limpio, piel brillante, ojo claro y carne firme. Si huele fuerte antes de cocinarla, mal empezamos.
- El salado previo ayuda a que la piel quede más sabrosa y el pescado tenga mejor punto. Con 60 minutos basta para sardinas medianas; si son pequeñas, no las dejéis mucho más tiempo.
- Para hacerlas en casa, la plancha debe estar caliente de verdad. Si está templada, la sardina se pega, se rompe y empieza a cocerse en vez de asarse.
- Si las preparáis con brasas, evitad la llama directa. La grasa de la sardina puede avivar el fuego y quemar la piel antes de que el pescado se haga por dentro.
- Los cachelos quedan mejor con patata de cocer, de carne firme. Una patata harinosa se rompe antes y acaba soltando demasiado almidón en el agua.
- Cocer las patatas con piel tiene sentido: conservan mejor la forma y quedan más sabrosas. Después cada uno decide si se come la piel o la aparta.
- Esta receta no espera bien. Las sardinas asadas se disfrutan recién hechas, calientes y con la piel todavía tostada.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
En casa suele aparecer la misma duda antes de encender la plancha: si las sardinas se asan enteras o limpias. Para una versión gallega, lo normal es hacerlas enteras cuando son frescas y se van a cocinar al momento. Si os resulta incómodo comerlas así, limpiadlas, pero intentad no abrirlas demasiado para que no queden secas.
Cuando no hay terraza ni brasas, hacerlas en plancha también funciona. No tendrá exactamente el mismo sabor, porque falta el punto de humo, pero la receta sigue siendo buena si la plancha está fuerte y no movemos las sardinas antes de tiempo.
Con los cachelos hay cierta confusión porque no son simples patatas hervidas al azar. En esta receta conviene cocerlas con piel, sal y laurel, cortadas en piezas grandes. Deben llegar enteras al plato, no rotas ni aguadas.
Otra cosa que conviene tener clara es cuánto tiempo necesitan las sardinas al fuego. Las medianas suelen estar listas en 5 o 7 minutos en total. Si son muy grandes, pueden necesitar algo más; si son pequeñas, se hacen en nada. La señal buena es piel tostada, carne jugosa y espina que se separa sin pelearse con ella.
Última revisión: 22 junio 2026
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