Para 4
1.1€/pers.
185kcal/100g
Ingredientes
- 500 g de sardinas limpias
- 50 g de harina de trigo
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de pimentón picante, o dulce si lo preferís
- 400 ml de tomate triturado
- Perejil fresco
A veces el pescado azul pide una receta sin mucha vuelta: una fritura corta, una salsa sencilla y pan cerca, porque aquí la salsa no se deja en el plato. Las sardinas con tomate son justo eso, una forma casera y muy agradecida de preparar sardinas frescas cuando están en buen momento y apetecen platos sabrosos, baratos y sin complicarnos la comida.
La receta tiene un punto muy de cocina de diario. Primero pasamos las sardinas por harina y las freímos lo justo para que queden doradas. Después hacemos una salsa con cebolla, ajo, laurel, pimentón y tomate triturado, y terminamos el pescado dentro para que coja sabor sin resecarse. No buscamos una salsa pesada ni un guiso largo: la sardina es pequeña, delicada y se hace enseguida.
Este tipo de platos queda estupendo recién hecho, pero también funciona muy bien templado o frío de un día para otro. En verano es una buena opción para dejar preparada con antelación, llevar en táper o montar un bocadillo decente sin tener que tirar de lo de siempre. Eso sí, si las vais a guardar, mejor en la nevera y bien tapadas, porque hablamos de pescado y conviene tratarlo con cabeza.
Si os gustan las recetas de pescado sencillas, estas sardinas van en la misma línea práctica que unas sardinas al horno, aunque aquí la salsa de tomate manda más. Para un aperitivo frío, los boquerones en vinagre son otro clásico de pescado azul pequeño, con una técnica distinta. Y si buscáis una receta con salsa parecida pero con pescado blanco, el bacalao con tomate es de las que siempre encuentran sitio en la mesa.
Receta casera de sardinas con tomate

Preparación paso a paso
- Preparamos las sardinas. Si no vienen ya limpias de la pescadería, les quitamos la cabeza, las escamas y las tripas. Después las lavamos con cuidado y las secamos muy bien con papel de cocina o con un trapo limpio. Este secado es importante para que la harina se agarre bien y no salte tanto el aceite.
- Las rebozamos. En un plato hondo mezclamos la harina de trigo con sal y pimienta al gusto. Pasamos las sardinas por esta mezcla, cubriéndolas ligeramente por ambos lados, y sacudimos el exceso. No necesitamos una capa gruesa; solo una película fina que ayude a dorarlas y luego dé un poco de cuerpo a la salsa.
- Freímos las sardinas. Calentamos abundante aceite de oliva en una sartén a fuego fuerte. Cuando esté bien caliente, freímos las sardinas un par de minutos por cada lado, sin amontonarlas. Las sacamos sobre papel absorbente y las reservamos. No conviene pasarse con la fritura, porque luego todavía irán unos minutos con el tomate.
- Preparamos la salsa. Pelamos la cebolla y los dientes de ajo, y los picamos en trocitos pequeños. En otra sartén, o en la misma si retiramos antes el exceso de aceite, los sofreímos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta que la cebolla empiece a estar tierna y ligeramente dorada.
- Añadimos el pimentón y el tomate. Incorporamos el pimentón picante, o dulce si preferimos una salsa más suave, y removemos rápido durante unos segundos para que no se queme. Enseguida vertemos el tomate triturado y añadimos la hoja de laurel. Dejamos que la salsa reduzca a fuego medio durante unos 10 minutos.
- Cocinamos todo junto. Probamos la salsa y rectificamos de sal si hace falta. Colocamos las sardinas sobre el tomate, tapamos la sartén y dejamos que se cocinen 5 minutos más. La idea es que se impregnen de la salsa sin deshacerse ni quedarse secas.
- Servimos las sardinas. Espolvoreamos con perejil fresco picado y llevamos a la mesa. Podemos acompañarlas con pan crujiente, arroz blanco, unas patatas cocidas o una ensalada sencilla. Si sobran, al día siguiente también están muy buenas, frías o templadas.





Consejos para unas sardinas con tomate de rechupete
- Pedid las sardinas limpias en la pescadería si queréis ahorrar trabajo. Para esta receta nos interesa que vayan sin cabeza, sin tripa y sin escamas, pero que conserven cuerpo suficiente para freírlas sin que se rompan.
- Secad muy bien el pescado antes de enharinarlo. Si las sardinas quedan húmedas, la harina forma pegotes y la fritura sale peor. Además, el aceite salta más, y bastante carácter tiene ya la sardina como para montar una guerra en la cocina.
- La harina debe quedar fina, no como una armadura. Rebozamos para proteger un poco el pescado y ayudar a que dore, no para convertirlo en una croqueta.
- No queméis el pimentón. Este paso es rápido: añadimos, removemos y metemos el tomate. Si el pimentón se queda demasiado tiempo en el aceite caliente, amarga y estropea la salsa.
- Controlad la acidez del tomate. Si el tomate triturado es muy ácido, podéis dejarlo reducir un poco más o añadir una pizca mínima de azúcar. No siempre hace falta, pero ayuda cuando el tomate viene peleón.
- No remováis las sardinas como si fuese un guiso de patatas. Una vez dentro de la salsa, mejor mover la sartén con suavidad. Así no rompemos el pescado y la presentación queda mucho más limpia.
- Se pueden comer calientes, templadas o frías. Recién hechas están muy buenas, pero reposadas ganan sabor. Si las guardáis, siempre en un recipiente cerrado y en la nevera.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Si os preocupa si hay que congelar antes las sardinas, en esta receta no es necesario si el pescado queda bien cocinado con la fritura y los minutos finales en salsa. La congelación sí es importante cuando hablamos de preparaciones crudas, marinadas o poco cocinadas.
Puede que os preguntéis si se pueden hacer con sardinas en lomos. Sí, pero hay que manejarlas con más cuidado y reducir un poco los tiempos, porque se rompen antes. Para una presentación más limpia funcionan bien, aunque las sardinas enteras limpias quedan más jugosas.
Si la salsa queda demasiado líquida, no metáis más harina a última hora. Para corregir un tomate poco reducido, retiramos las sardinas con cuidado y dejamos que la salsa cueza unos minutos más destapada. Después volvemos a colocar el pescado encima.
También es normal dudar con el punto del pimentón picante. Una cucharadita da alegría, pero no debería tapar el sabor del pescado. Si cocináis para niños o para gente poco amiga del picante, usad pimentón dulce y listo.
Si os sobran sardinas, guardadlas en la nevera en un recipiente hermético. Al día siguiente estarán muy buenas, pero mejor consumirlas pronto. Para recalentarlas, fuego bajo y poca manipulación, porque el pescado ya está hecho y solo queremos templarlo.
Última revisión: 16 junio 2026
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