Sin lactosa. Todo lo que necesitas saber

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Sin lactosa, pero con todo lo demás ¿Moda o realidad?

Es cierto que cada vez son más los que tienen intolerancia a algún alimento como el gluten, la fructosa y cómo no, la lactosa. Pero también hay otros muchos que se han subido al carro de quitar la lactosa de su dieta sin ser intolerantes.

Hasta aquí podría no parecer nocivo para nadie, pero la pregunta que debemos hacernos es, si le quitan la lactosa ¿qué lleva?

Tienes que saber que la leche contiene un 5 % de lactosa. Y que la lactosa, no es más que la cantidad de azúcar que contiene la leche.

Durante nuestros primeros años de vida producimos una encima llamada lactasa que rompe la lactosa en dos partes para que podamos digerirla. Con el tiempo dejamos de producir lactasa, pero a pesar de ello, somos el único mamífero que sigue consumiendo leche en la vida adulta.

Si te preguntas qué tiene que ver la lactasa en todo esto o por qué la hemos metido en medio si de lo que estamos hablando es de lactosa, te aclaro que sin lactasa la leche te sentaría muy pero que muy mal.

Si la leche que consumimos no tuviese lactasa tendríamos fuertes dolores de estómago, cólicos o problemas de absorción de calcio y otras vitaminas.

Para que me entiendas un poco mejor: cuanto menor sea la cantidad de lactasa producida por tu cuerpo, mayor será la probabilidad de que presentes una intolerancia genética a la lactosa.

Por eso, a algunas personas les sienta mal tomar demasiada leche, queso o yogures aunque no presenten una intolerancia como tal. En el blog hemos empezado a tener presente esta intolerancia, incluso tenemos algunas recetas sin lactosa como estas torrijas.

También por este motivo, es cierto que la leche sin lactosa es más digestiva, ya que  evitamos que nuestro intestino tenga que dividirla durante el proceso digestivo.

Cuando tenemos tres años de edad, más o menos, nuestro organismo comienza a tener problemas para digerir la leche. Directamente la rechaza. Antiguamente incluso, por este problema, las personas dejaban de consumirla de forma definitiva, pero gracias a le fermentación de esta la cantidad de lactosa se vio reducida y por tanto, apta para su consumo pasada esta edad.

Cuentan que, en realidad, comenzamos a fermentar la leche y crear derivados como el yogur y el queso para combatir el hambre aunque nos sentase fatal, y que a día de hoy, solo un 35 % de la población mundial consume lactosa sin ningún problema digestivo.

Me gusta más porque sabe menos a leche

Esto dependerá del producto o la marca. Al añadir lactasa es posible que la leche tenga un sabor más dulce, pero la verdad es que cada vez es menor la diferencia.

Lo mismo ocurre cuando hablamos de las calorías. Hay quienes se han pasado a la leche sin lactosa pensando que es más ligera.

Esa sensación de ligereza se debe a lo que comentaba más arriba, a que tu intestino se ahorra el trabajo de producir lactasa, pero en ningún caso es porque tenga menos calorías. Excepto cuando lo especifique el producto explícitamente, la cantidad de azúcares y nutrientes de ambas leches es exactamente la misma.

Pero, en el brick pone que tiene lactosa

Evidentemente. Porque la leche sin lactosa no es más que leche normal a la que se le ha añadido lactasa. Como te decía, esta encima rompe la lactosa y así nuestro cuerpo puede absorberla con facilidad. Encontrarás también productos “bajos en lactosa” (0,1 gramo a 1,8 gramo por 100 ml) Los que son literalmente sin lactosa nunca sobrepasan el 0,1 gramo.

Por eso, la leche sin lactosa es apta para intolerantes a la lactosa pero no lo es para los que son alérgicos a la leche.

Afortunadamente hoy en día existe una gran oferta de productos sin lactosa en el mercado y encontrar opciones sin lactosa en bares y restaurantes es cada vez menos complicado. Lo cual es perfecto, porque estos productos nos hacen posible a los que cocinamos seguir haciendo prácticamente todo tipo de recetas, y a los alérgicos, continuar disfrutando de la comida sin miedo.

Volveré a la pregunta con la que iniciaba este post, ¿moda o realidad?

Hay quiénes piensan que dejar de tomar lactosa, a pesar de no ser intolerante, puede llevarnos a crear una intolerancia real, ya que nuestro cuerpo se acostumbraría a la no ingesta de lactosa y reaccionaría en su contra. Esto aún es solo una hipótesis, pero tendría sentido, ya que nuestro cuerpo al no necesitar lactasa, dejaría de producirla progresivamente.

En mi opinión…

Si has decidido dejar de tomar leche con lactosa de una forma radical sin ser intolerante, no te asustes si de repente empiezan a sentarte mal otros productos con lactosa que si tomas (como quesos o yogures).

Yo personalmente pienso que, con todo en general y con la comida en particular, debemos ser más tolerantes que intolerantes. Dejar de consumir lactosa definitivamente puede crearte un problema, así que ¿para qué? En la variedad ¡está el gusto!

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