Para 4
1.95€/pers.
50kcal/100g
Ingredientes
- 800 g de coliflor limpia, sin hojas ni tronco duro (una pieza de unos 1,1 kg en bruto)
- 25 ml de aceite de oliva virgen extra
- 150 g de cebolla
- 2 dientes de ajo
- 15 g de jengibre fresco
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de cilantro molido
- ½ cucharadita de cúrcuma molida
- 800 ml de caldo de verduras (700 ml para la cocción y 100 ml para ajustar, si hace falta)
- 200 ml de leche de coco de lata, sin azúcar
- 15 ml de zumo de lima
- 10 g de cilantro fresco
- Sal y pimienta negra molida al gusto
La coliflor no tiene por qué terminar convertida en puré para protagonizar una sopa. En esta sopa de coliflor especiada separamos los ramilletes en dos grupos: unos se cuecen en el caldo y quedan tiernos, mientras que otros pasan por el horno y llegan al plato con bordes dorados. Al juntar ambos, cada cucharada lleva caldo, verdura y algún trozo tostado; no es una crema disfrazada con especias.
El comino, el cilantro molido, la cúrcuma y el jengibre fresco forman una mezcla aromática que acompaña a la coliflor sin taparla. Es una combinación que también encaja en preparaciones como el aloo gobi o curry de coliflor y patata , aunque aquí la patata no interviene. Para trabajar con más soltura las proporciones, viene bien esta guía para cocinar con especias .
Asar una pequeña parte de la hortaliza, como hacemos al preparar coliflor al horno , concentra su sabor en la superficie. Los ramilletes que van a la olla conservan, en cambio, la suavidad necesaria para la sopa. Es una propuesta distinta de nuestra sopa de coliflor con leche y queso , que se tritura hasta quedar lisa. Aquí no necesitamos batidora: la leche de coco suaviza el caldo y la lima se añade al final para darle frescura.
Cómo preparar la sopa de coliflor especiada

Separamos la coliflor y doramos una parte en el horno
- Precalentamos el horno a 220 ºC, calor arriba y abajo. Retiramos las hojas y la parte más dura del tronco de la coliflor, separamos los ramilletes, los lavamos y los escurrimos muy bien. Pesamos 800 g de coliflor limpia; el tronco tierno también se puede aprovechar, cortado en trocitos pequeños para la olla.
- Apartamos 200 g de ramilletes medianos, de unos 3 cm, para asarlos. Cortamos los otros 600 g en bocados algo más pequeños, de unos 2 cm, para que se cuezan de manera uniforme. Extendemos los 200 g del horno en una bandeja, añadimos 10 ml de aceite y una pizca de sal y mezclamos. Los dejamos en una sola capa, sin amontonarlos.
- Horneamos durante 20-25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Los retiramos cuando tengan las puntas tostadas y el interior tierno, sin dejarlos ennegrecer. Los reservamos en la propia bandeja mientras terminamos el caldo.



Pochamos la cebolla y calentamos las especias sin quemarlas
- Mientras se asa la coliflor, pelamos y picamos la cebolla; picamos también los ajos y rallamos el jengibre. Tenerlo todo preparado nos permite añadir las especias molidas sin que se queden demasiado tiempo al fuego.
- Ponemos una olla amplia a fuego medio-bajo con los 15 ml de aceite restantes. Añadimos la cebolla y la pochamos 7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté tierna y translúcida. Incorporamos el ajo y el jengibre fresco y cocinamos 1 minuto más, sin que el ajo se dore en exceso.
- Bajamos el fuego y añadimos el comino molido , el cilantro molido y la cúrcuma . Removemos 30 segundos, lo justo para que desprendan aroma. Si vemos que el fondo está demasiado seco, retiramos momentáneamente la olla del calor: las especias quemadas dejan un sabor amargo.


Cocemos los ramilletes en caldo y terminamos con coco y lima
- Incorporamos los 600 g de coliflor cruda a la olla y removemos 1 minuto para repartir el sofrito . Vertemos 700 ml de caldo de verduras , llevamos a ebullición y bajamos el fuego. Cocemos a hervor suave 12-15 minutos, hasta que podamos pinchar los ramilletes con un tenedor sin que se deshagan.
- Removemos bien la leche de coco dentro de su envase antes de medirla, porque la parte grasa puede separarse. Añadimos los 200 ml de leche de coco, mezclamos con cuidado y calentamos 2 minutos a fuego suave, sin un hervor fuerte. Probamos y ajustamos de sal y pimienta teniendo en cuenta que el caldo puede venir ya salado.
- Si queremos una sopa algo más caldosa, añadimos poco a poco los 100 ml de caldo reservados hasta dar con la textura que nos guste. Apagamos el fuego, incorporamos los 15 ml de zumo de lima y probamos otra vez. La sopa debe quedar aromática, con los trozos de coliflor reconocibles, no espesa como un puré.





Repartimos la sopa y añadimos la coliflor asada
- Distribuimos la sopa caliente en cuatro cuencos, procurando que cada uno reciba una cantidad parecida de caldo y de ramilletes cocidos. Repartimos encima los 200 g de coliflor asada, aproximadamente 50 g por comensal, sin hundirlos todos: así se distinguen las puntas tostadas.
- Picamos los 10 g de cilantro fresco y los distribuimos entre los cuatro cuencos. Servimos enseguida para disfrutar del contraste entre el caldo caliente, la coliflor tierna y los trozos con superficie dorada.
- Ramilletes enteros hoy, sopa aprovechable mañana


Si en casa solo hay coliflor congelada, podemos utilizarla directamente, sin descongelar, para la parte que va al caldo; comprobamos el punto con el tenedor y alargamos unos minutos la cocción si lo necesita. Para los ramilletes asados es preferible usar coliflor fresca: la congelada libera más agua y cuesta más conseguir esos bordes tostados. Si toda la coliflor es congelada, podemos prescindir del asado y servir la sopa con todos los ramilletes cocidos, aunque perderemos ese contraste.
La leche de coco de lata no es lo mismo que la bebida de coco para tomar en vaso: esta última suele ser mucho más ligera y no dará el mismo cuerpo. Si queremos hacerla sin leche de coco, podemos sustituir esos 200 ml por más caldo de verduras; seguirá siendo una sopa especiada, pero menos untuosa. Cuando la notemos demasiado espesa, aprovechamos el caldo que hemos reservado y lo añadimos de poco en poco, sin remover con tanta fuerza que rompamos los ramilletes.
El zumo de lima va con el fuego apagado. Conviene probar la sopa antes de añadir más: el caldo y el coco no tienen siempre la misma intensidad, y demasiado ácido ocultaría el sabor de las especias. Podemos cambiar el cilantro fresco por perejil si preferimos un acabado menos marcado, siempre que lo hagamos en la misma cantidad y únicamente al servir.
Para guardar la sopa, la pasamos a recipientes poco profundos, la enfriamos sin dejarla horas a temperatura ambiente y la refrigeramos tapada; conviene consumirla en 3-4 días. También se puede congelar durante 2-3 meses por calidad, mejor sin el cilantro fresco y teniendo en cuenta que los ramilletes quedarán algo más blandos al descongelarla. La descongelamos en la nevera y la recalentamos con suavidad hasta que esté bien caliente. Para más opciones de cuchara, tenemos un recopilatorio de sopas caseras .
Última revisión: 22 septiembre 2026
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