Para 4
1.6€/pers.
85kcal/100g
Ingredientes
- 1 kg de pulpa de melón piel de sapo, ya limpio y sin pepitas
- 100 ml de nata líquida para cocinar
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 80 g de jamón serrano o ibérico en lonchas finas
- Sal fina al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
- Unas gotas de zumo de limón, opcional y solo si el melón está muy dulce
A veces el verano se arregla con una batidora y un melón bien escogido. La sopa de melón con jamón tiene ese punto agradecido de las recetas que parecen poca cosa hasta que llegan a la mesa bien frías, con la crema suave y el jamón poniendo sal, aroma y un poco de mala intención crujiente. No hace falta montar un festival de ingredientes: aquí manda el melón, así que cuanto mejor esté la fruta, más redonda sale la receta.
No te quedes sólo con esta versión. Tenemos muchas más recetas de gazpachos, salmorejos y sopas frías en el blog.
Esta crema fría vive en la misma pandilla veraniega que el gazpacho andaluz, el ajoblanco malagueño o el salmorejo cordobés, aunque va por un camino más dulce y ligero. No busca la intensidad del tomate, ni la almendra del ajoblanco, ni la densidad del pan en el salmorejo. Lo suyo es otra historia: textura fina, frescor de nevera y ese contraste tan nuestro de melón con jamón, que cuando está equilibrado entra solo.
La gracia está en no convertirla en un batido dulce ni en una crema pesada. Un poco de nata ayuda a redondear, el aceite de oliva le da cuerpo y la sal despierta el sabor del melón. El jamón, mejor si lo dejamos crujiente, evita que el plato se quede plano. Servida en cuencos pequeños funciona como entrante fresco; en vasitos queda estupenda para una comida con más picoteo, y si el calor aprieta, casi dan ganas de tener una jarra esperando en la nevera.
Receta casera de sopa de melón con jamón

Preparación paso a paso
- Cortamos el melón por la mitad, retiramos las pepitas con una cuchara y quitamos la piel. Pesamos aproximadamente 1 kg de pulpa limpia y la troceamos en dados medianos para que se triture sin pelearse con la batidora.
- Ponemos el melón en el vaso batidor o en una jarra alta. Añadimos la nata líquida, el aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y un poco de pimienta negra recién molida. Trituramos hasta conseguir una crema fina, sin trozos visibles.
- Probamos la sopa fría de melón antes de seguir. Si el melón está muy dulce, añadimos unas gotas de zumo de limón para levantar el sabor, pero sin pasarnos. No queremos que sepa a limón, solo que el dulzor no se haga pesado.
- Pasamos la crema por un colador fino si buscamos una textura más elegante. No es obligatorio, pero deja la crema de melón más sedosa y agradable, sobre todo si la vamos a servir en vasitos o como primer plato de una comida especial.
- Guardamos la sopa en la nevera, bien tapada, durante al menos 2 horas. Este reposo no es un capricho: el frío ajusta la textura y hace que el sabor quede mucho más limpio.
- Preparamos el jamón. Colocamos las lonchas entre dos hojas de papel de cocina y las llevamos al microondas en tandas cortas de 20 o 30 segundos, hasta que estén crujientes. También podemos hacerlo en sartén, sin aceite y a fuego medio, vigilando para que no se queme.
- Servimos la sopa muy fría en cuencos, platos hondos o vasitos. Rompemos el jamón crujiente con las manos y lo repartimos por encima justo antes de llevar a la mesa. Terminamos, si apetece, con unas gotas de aceite de oliva y una vuelta mínima de pimienta.





Consejos para una sopa de melón con jamón de rechupete
- Elegid un melón maduro pero firme. Si está verde, la sopa quedará apagada; si está pasado, puede resultar demasiado dulce y con aroma pesado.
- La nata debe acompañar, no tapar. Con 100 ml para 1 kg de melón basta para dar cremosidad sin convertir la receta en una crema grasa.
- El jamón crujiente se pone al final. Si lo añadimos con antelación, pierde gracia, se humedece y se queda blando.
- La sal es clave. Parece raro salar el melón, pero una pizca bien medida hace que el sabor de la fruta salga mucho más despierto.
- Si queréis una versión algo más ligera, podéis cambiar la nata por yogur natural sin azúcar. El resultado será más ácido y menos clásico, pero muy fresco.
- No conviene congelarla. Al descongelar, el melón suelta agua y la textura pierde finura. Mejor prepararla el mismo día o la víspera.
Curiosidades de rechupete
El matrimonio entre melón y jamón lleva años instalado en las mesas españolas porque funciona por contraste puro. La fruta pone agua, dulzor y perfume; el jamón responde con sal, grasa y curación. Cuando lo llevamos a formato sopa, esa misma idea se vuelve más ligera, más fácil de servir y mucho más cómoda para los días de calor serio.
Las sopas frías tienen mucho peso en nuestra cocina de verano. Algunas nacieron de ingredientes humildes y otras se han ido afinando con batidora, nevera y presentaciones más cuidadas. Esta sopa fría de melón con jamón no presume de tradición antigua como un gazpacho, pero sí recoge una costumbre muy reconocible: refrescar el primer plato sin renunciar a algo sabroso encima.
También tiene una ventaja estupenda para organizar comidas: se puede dejar hecha con antelación. La crema espera sin problema en la nevera y el jamón se prepara en unos minutos. Ese detalle la convierte en una receta muy agradecida cuando hay invitados y no queremos llegar a la mesa sudando como si hubiéramos corrido la vuelta ciclista.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
Para que quede fina de verdad, merece la pena fijarse en si hay que colar la sopa de melón después de triturarla. Si usamos una batidora potente, puede no hacer falta, pero el colador fino deja una textura más limpia y de restaurante casero bien entendido. En una comida diaria podéis saltaros ese paso; en una mesa con invitados, yo lo haría.
El melón cambia mucho de una pieza a otra, así que el punto de sal no puede ir completamente cerrado. Lo más sensato es triturar primero y ajustar después, porque la cantidad de sal depende del dulzor del melón y del jamón que pongamos al final. Si el jamón es muy curado, mejor quedarse corto al principio.
Con la nata surge otra duda bastante normal: se puede preparar sopa de melón sin nata, pero el resultado no será exactamente igual. Sin nata queda más ligera y directa, casi como una sopa de fruta salada. Con nata queda más redonda y cremosa. Si buscáis un término medio, el yogur natural sin azúcar es buena salida, aunque aporta un punto ácido distinto.
Última revisión: 26 julio 2026
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