Para 4
1.4€/pers.
155kcal/100g
Ingredientes
- 160 g de pan asentado, mejor de pueblo o pan sobado si lo tenéis
- 6 dientes de ajo
- 1 puerro mediano
- 1 pimiento verde italiano
- 1 tomate maduro
- 2 pimientos choriceros secos o 1 cucharada de carne de pimiento choricero
- 120 g de chorizo riojano fresco o chorizo fresco de guisar
- 4 huevos M
- 1,2 litros de agua o caldo suave de carne
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 guindilla pequeña (opcional)
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Perejil fresco picado (opcional)
Las sopas de ajo riojanas se reconocen enseguida porque no se quedan solo en el pan, el ajo y el pimentón. Aquí entra también la huerta: pimiento, puerro, tomate y ese punto del pimiento choricero que deja el caldo más rojizo, más sabroso y con otra profundidad. Luego aparece el chorizo, que no hace falta poner a lo bruto, pero sí en cantidad suficiente para que se note.
Para conocer todo lo que nos ofrece esta gastronomía, visita las mejores recetas de la cocina riojana.
No conviene confundirla con las sopas de ajo o sopa castellana, que van más directas al ajo, el pan, el jamón y el huevo. La versión riojana tiene un camino algo más vegetal y más ligado al sabor del pimiento. En ese terreno de cuchara sencilla también se mueven la sopa de cebolla, por el pan y el caldo caliente, y la sopa de verduras en juliana, por esa forma de aprovechar lo que hay en casa sin complicarse demasiado.
La clave está en que el pan no desaparezca del todo ni quede flotando como una esponja triste. Tiene que ablandarse, engordar el caldo y dar cuerpo, pero sin convertir la cazuela en una papilla. Con buen pan, ajo dorado sin quemar, chorizo justo y el huevo cuajado al final, salen unas sopas potentes, baratas y muy agradecidas.
Receta casera de sopas de ajo riojanas


Preparación paso a paso
- Ponemos los pimientos choriceros en un cuenco con agua caliente durante unos 20 minutos. Cuando estén blandos, los abrimos, retiramos las semillas y raspamos la carne con una cucharilla. Si usamos carne de pimiento choricero ya preparada, nos saltamos este paso.
- Cortamos el pan en rebanadas finas o en trozos irregulares, según nos guste encontrarlo después en la sopa. No usamos pan tierno del día, porque se deshace demasiado rápido y deja una textura pobre.
- Pelamos los ajos y los laminamos. Limpiamos el puerro y lo picamos fino. Lavamos el pimiento verde, retiramos las semillas y lo cortamos en dados pequeños. Rallamos el tomate o lo picamos muy menudo.
- Calentamos el aceite de oliva en una cazuela amplia. Añadimos el chorizo cortado en rodajas o en trozos pequeños y lo doramos un par de minutos, solo para que suelte parte de su grasa y perfume el aceite. Lo retiramos a un plato y lo reservamos.
- En esa misma cazuela añadimos los ajos laminados. Los cocinamos a fuego medio-bajo hasta que empiecen a tomar color, sin dejar que se oscurezcan. El ajo quemado amarga y en una sopa tan sencilla se nota enseguida.
- Incorporamos el puerro y el pimiento verde. Añadimos una pizca de sal y cocinamos 6 o 7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la verdura esté más blanda. Sumamos el tomate rallado y dejamos que pierda parte de su agua.
- Apartamos la cazuela del fuego y añadimos el pimentón dulce. Removemos rápido para que se mezcle con el aceite y la verdura sin quemarse. Incorporamos también la carne de pimiento choricero y, si queremos un punto picante, la guindilla.
- Devolvemos la cazuela al fuego, añadimos el pan y mezclamos para que se impregne bien con el sofrito. No buscamos freírlo, solo que coja sabor antes de mojarlo con el caldo.
- Vertemos el agua o el caldo suave y removemos con cuidado. Añadimos el chorizo reservado y dejamos cocer unos 18 o 20 minutos a fuego medio-bajo. La sopa debe borbotear despacio, sin hervir a lo bruto.
- Probamos el punto de sal. Es mejor hacerlo ahora, porque el chorizo y el caldo pueden haber aportado más sabor del esperado. Si la sopa está muy espesa, añadimos un poco más de agua caliente.
- Cascamos los huevos encima de la sopa, separados entre sí. Tapamos la cazuela y dejamos que cuajen 3 o 4 minutos, hasta que la clara esté hecha y la yema quede más o menos melosa, según nos guste.
- Servimos las sopas de ajo riojanas bien calientes, con un poco de perejil picado si apetece. También podemos sacar parte del chorizo y las verduras a una fuente pequeña y llevarlas a la mesa aparte, con un hilo de aceite de oliva.







Consejos para unas sopas de ajo riojanas de rechupete
- El pan asentado de miga firme es mucho mejor que una barra blanda del día. Aguanta la cocción, espesa el caldo y deja una textura más agradable.
- El pimentón debe entrar siempre con la cazuela apartada del fuego. Si se quema, no hay arreglo elegante: amarga y se lleva por delante el caldo.
- El chorizo conviene dorarlo antes y retirarlo. Así controlamos mejor la grasa y evitamos que la sopa quede pesada.
- Si usáis caldo de carne, que sea suave. Un caldo demasiado concentrado puede tapar el sabor del ajo, el pimiento y el pan.
- El huevo queda mejor si lo añadimos al final. Si hierve demasiado tiempo, la clara se vuelve correosa y la yema pierde gracia.
- Para una versión más ligera, quitamos el chorizo y aumentamos un poco el pimiento choricero. No será tan rotunda, pero seguirá teniendo sabor riojano.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Lo más importante para que no quede una pasta es usar pan duro cortado en rebanadas finas, no pan tierno ni migas demasiado pequeñas. Si veis que espesa en exceso durante la cocción, añadid agua caliente poco a poco hasta dejarla a vuestro gusto.
Se puede preparar sin carne, pero en ese caso conviene reforzar el sabor del pimiento choricero y del sofrito. Un poco más de puerro, tomate bien reducido y buen aceite ayudan bastante. No será la versión más contundente, pero queda una sopa limpia y muy apañada.
El huevo admite dos caminos. Si queréis una presentación más clara, dejad los huevos cuajados enteros sobre la sopa. Si preferís una textura más trabada, podéis romperlos ligeramente al final para que se repartan por el caldo.
Para recalentarla, mejor hacerlo despacio y añadiendo un chorrito de agua, porque el pan sigue absorbiendo caldo mientras reposa. No la dejéis hervir fuerte al día siguiente o el huevo se endurecerá y la sopa perderá finura.
Última revisión: 15 junio 2026
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