Sopas de burro cansado: pan, vino tinto y azúcar en un dulce gallego

Sopas de burro cansado: pan, vino tinto y azúcar en un dulce gallego

Icono personas Para 4Icono euro 1€/pers.Icono calorias 150kcal/100g

Ingredientes

  • 150 g de pan de hogaza del día anterior, sin moho
  • 500 ml de vino tinto joven
  • 45 g de azúcar blanco (unas 3 cucharadas soperas colmadas, según el tamaño de la cuchara)

En las sopas de burro cansado, «sopas» significa pan mojado, no caldo: son trozos de pan empapados en vino tinto azucarado. También llamadas sopas de cabalo canso o sopas de vino, formaban parte de la alimentación rural gallega y, según la zona, podían tomarse como comida o como postre.

En Muíños (Ourense) tienen incluso una fiesta dedicada a este plato, recuperada por la Asociación Fonte Fría y celebrada desde 1993. La preparación de base no necesita huevos ni aceite. Por eso, aunque comparta pan y vino con las torrijas de vino tinto, aquí no freímos ni rebozamos nada: el pan se ablanda directamente en el vino caliente.

Conviene partir de un pan con miga consistente, como una hogaza que haya reposado un día. Es una forma de aprovechar el pan duro distinta del pudin de pan, que se mezcla con huevo y se hornea. Con el vino sucede algo parecido: en unas peras al vino tinto el líquido cuece la fruta; en estas sopas lo que hacemos es empapar el pan. Hemos elegido la versión sencilla, con tres ingredientes y sin especias añadidas.

Cómo preparar las sopas de burro cansado

Cortamos la hogaza y repartimos el pan en los cuencos

  1. Cortamos los 150 g de pan en rebanadas de unos 2 cm y después en trozos irregulares que puedan comerse con cuchara. Si la corteza es gruesa, la dejamos: aporta algo de resistencia cuando absorba el vino.
  2. Distribuimos el pan entre cuatro cuencos hondos. Procuramos que haya una sola capa suelta, sin aplastarlo ni convertirlo en migas finas. Reservamos los cuencos mientras calentamos el vino.

Calentamos el vino tinto con el azúcar

  1. Vertemos los 500 ml de vino tinto en un cazo y añadimos los 45 g de azúcar. Removemos a fuego medio-bajo hasta que se disuelva por completo; el fondo no debe conservar granos de azúcar.
  2. Cuando empiece a humear y aparezcan burbujas pequeñas, mantenemos un hervor muy suave durante 5 minutos. No buscamos un caramelo ni un almíbar denso: el vino debe seguir líquido para poder empapar el pan. Retiramos el cazo del fuego.

Mojamos las sopas y esperamos a que cojan color

  1. Repartimos el vino caliente poco a poco entre los cuatro cuencos, procurando mojar también los trozos de los bordes. Con una cuchara, hundimos suavemente los que sobresalgan, sin deshacerlos.
  2. Dejamos reposar 4 minutos. La miga irá tomando un tono granate y quedará húmeda hasta el centro; puede permanecer algo de vino dulce en el fondo. Servimos templadas y con cuchara, sin añadir ingredientes que cambien la receta.

El pan y el vino deciden la textura de estas sopas

Si el resultado queda demasiado caldoso para vuestro gusto, añadid unos trozos más de pan, dejándolos absorber el líquido antes de servir. Si preferís una consistencia más espesa, podéis mantener el vino a fuego suave durante 20-25 minutos en lugar de 5, vigilando que no se reduzca tanto que falte líquido para los cuatro cuencos. Es una variante de elaboración, no un requisito para hacer las sopas tradicionales.

Sobre qué pan utilizar, las versiones documentadas admiten trigo, centeno e incluso pan de maíz. Una hogaza casera algo asentada aguanta bien el remojo; con pan muy blando, el tiempo de reposo se acorta para evitar que todo termine hecho papilla. No utilicéis pan enmohecido: quitar la parte visible no lo vuelve aprovechable.

La cantidad de raciones depende de cómo las sirvamos: con estas cantidades salen cuatro cuencos pequeños de postre, no cuatro desayunos abundantes. Se pueden comer frías, pero el pan continúa absorbiendo vino mientras espera y pierde definición. Si sobran, enfriadlas sin demora, guardadlas tapadas en la nevera y consumidlas preferiblemente al día siguiente; al recalentarlas con suavidad no recuperarán del todo la textura inicial.

Un aviso importante sobre el alcohol que queda al cocinar: calentar el vino no elimina todo el alcohol, y un hervor breve menos aún. Esta versión contiene alcohol y no es adecuada para menores ni para personas que deban evitarlo. Sustituir el vino por zumo de uva daría otro postre, no unas sopas de burro cansado tradicionales.

Última revisión: 23 septiembre 2026

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