Tallarines con espinacas. Tagliatelle con spinaci

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Tallarines con espinacas. Tagliatelle con spinaci

Info.

Ingredientes para Tallarines con espinacas. Tagliatelle con spinaci

  • 400 g. de vuestros tallarines preferidos
  • 65 g. de mantequilla
  • 700 g. de espinacas frescas
  • 1 cebolla grande
  • 120 g. de queso Parmesano o un Pecorino romano recién rallado (o un queso español mezcla vaca-oveja semicurado).
  • 75 ml. de nata líquida o crema de leche especial para cocinar (puede ser suave)
  • Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)

Esta es una receta de pasta con espinacas que tiene una preparación muy sencilla, con una combinación de sabores que os transportará inmediatamente a una trattoria. El suave sabor de la mantequilla acentuado por la combinación del queso fundido y la nata, recuerda perfectamente a los platos preparados en la Bella Italia. Como en toda receta italiana el elemento principal es la pasta, tallarines en este caso. La pasta es un pilar fundamental de la dieta mediterránea y debe estar incluida en nuestro menú semanal, aporta principalmente hidratos de carbono, en torno a un 70%, un 13% de proteína, un 1,5% de grasas y minerales.

Las verduras desempeñan un papel muy importante en la cocina italiana y sobre todo en la zona de la Toscana. La cocina toscana siente predilección por todo lo que desprende un aroma y se presenta en la mesa crujiente y fresco. No es extraño, por tanto, que en la Toscana tengan mucha aceptación no sólo las plantas aromáticas, sino también las verduras de todo tipo, entre las que se encuentran las espinacas. Los florentinos son también unos fanáticos de las verduras. Rellenan sus crespelle con acelgas o con espinacas, que acompañan con ricotta o parmesano, y así mismo preparan sus callos con verduras en la famosa trippa alla fiorentina.

Para complementar este plato se combina con espinacas, con ello conseguiremos un aporte vitamínico importante y daremos color al plato. Os recomiendo que lo hagáis con espinacas frescas, el sabor será más intenso. Existen numerosas variedades de espinacas: Monstruosa, Matador, Vital, Rey de Dinamarca, Viking, Estivato, Angleterre, Viroflay, Bloomsdale, Gigante, Holanda… , sus características nutricionales suelen ser bastante parecidas, e igualmente sus contraindicaciones, ya que su contenido en ácido úrico es realmente elevado. Para aprovechar al máximo sus vitaminas A y E, el yodo y también varios antioxidantes y minerales (contiene 4 veces más hierro que otras verduras), deben consumirse en crudo lo más posible, en ensaladas, por ejemplo. Lo cierto es que están riquísimas, y no digamos nada si se trata de las que cultiva mi padre en su huerto, deliciosas.

Os dejo con este clásico de la cocina italiana, Tagliatelle con spinaci, con una salsa de queso y nata, un plato lleno de color que es un auténtico regalo para los sentidos, delicioso y aromátic0 al mismo tiempo. Espero que os guste, animaos con esta receta italiana.

Preparación de la salsa de espinacas

  1. Si usamos la verdura fresca la lavamos muy bien, es necesario que la limpiemos de pesticidas y sobre todo de abonos, ya que esta planta tiene un alto contenido en nitritos. Si son de huerta y no les hemos puesto ningún producto químico, con un poco de agua debajo del grifo es más que suficiente.
  2. Una vez lavadas retiramos los tallos que sobresalen de la hoja, doblándola al medio (longitudinalmente, como en un libro), y los cortamos. Ponemos abundante agua a hervir en una cazuela con un buen puñado de sal. Cuando esté el agua muy caliente, cocemos 2 o 3 minutos, es suficiente. Una vez cocidas las escurrimos y troceamos la mitad de la mantequilla en una sartén. Una vez derretida añadimos la cebolla picada fina y la pochamos a fuego lento. No es necesario que se dore demasiado, será suficiente con que esté tierna.
  3. Añadimos las espinacas a la sartén y las sofreímos unos minutos más. Salpimentamos la mezcla y añadimos la mitad del parmesano rallado. Removemos todo hasta que el queso se funda y queden bien mezclados todos los ingredientes. Reservamos para juntar con la pasta.
  4. Aunque la salsa la hemos preparado con espinacas frescas también se puede preparar con espinacas congeladas, son sabrosas y mantienen todas las vitaminas, pero en esta época os recomiendo que la receta la preparéis con espinacas frescas y de la huerta, notaréis la diferencia.

Preparación de los tallarines

  1. Os presento unos pasos fáciles para que la pasta os quede perfecta. No es que sea especialmente difícil pero todo tiene sus pequeños trucos, “sencillo… ma non troppo” que dirían los italianos (fácil, pero no del todo).
  2. Una vez que tenemos la salsa ya preparada nos ponemos con la pasta, la salsa siempre debe esperar a los tallarines y no al revés.
  3. Calentamos en una cazuela un litro de agua por cada 100 g de pasta, es la medida recomendada por persona. Estas proporciones, que normalmente vienen indicadas en los envases, ayudan a que la pasta no se pegue entre ella. Siempre intentaremos utilizar una cazuela grande, la mayor de tu cocina.
  4. Cuando empiece a hervir a borbotones agregamos 1 cucharada sopera de sal. Seguidamente añadimos la pasta, siempre toda junta. Removemos con una cuchara de madera para que los tallarines no se peguen y queden sueltos.
  5. En el paquete de pasta viene el tiempo de cocción, debemos guiarnos por estas instrucciones porque para cada tipo es distinto, en este caso son 8 minutos. Así conseguiremos lo que se llama pasta “al dente” o en su punto justo, es decir, que no se pase. Una vez transcurrido el tiempo escurrimos la pasta inmediatamente. En la misma olla derretimos la mantequilla que nos queda y la mezclamos con la pasta.

Presentación de nuestros tallarines con espinacas

  1. Disponemos en una fuente de horno capas alternas de tallarines y salsa, espolvoreando en cada capa un poco del queso restante. Dejaremos que la capa de la superficie sea de la salsa. Por último vertemos un poco de nata con la ayuda de una cuchara para que se reparta por todo el plato. Por encima espolvoreamos el último queso que nos quede.
  2. Introducimos en el horno y gratinamos durante 10 minutos a una temperatura de 200º C. El tiempo de gratinado puede variar dependiendo del horno, pero el plato estará listo cuando el queso de la capa superficial esté derretido y con un color ligeramente doradito.

Ya tenemos listo un nuevo plato de rechupete. Os recomiendo acompañar esta pasta con unos deliciosos grissini clásicos, un tipo de pan típicamente italiano con forma alargada y muy crujiente, mojados con aceite de oliva virgen extra.

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  1. francisco fdez. asenjo dice:

    Muy fácil de preparar, una receta fantástica. A todo el mundo le encanta, con esto nunca fallo! Además, ingredientes fáciles de conseguir, plato muy económico… enhorabuena, Alfonso!

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