Tarta de higos sin horno, cremosa por dentro y cargada de fruta

Tarta de higos sin horno, cremosa por dentro y cargada de fruta

Icono personas Para 8Icono euro 1.6€/pers.Icono calorias 240kcal/100g

Ingredientes

  • Para la base:
  • 200 g de galletas tipo Digestive
  • 90 g de mantequilla
  • Para el relleno:
  • 400 g de queso crema entero
  • 250 ml de nata para montar, con un mínimo de 35 % de materia grasa
  • 80 g de azúcar glas
  • 150 g de higos frescos maduros pero firmes
  • 10 g de gelatina neutra en polvo
  • 50 ml de agua fría
  • 15 ml de zumo de limón
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Para la cobertura y el acabado:
  • 250 g de higos frescos maduros
  • 40 g de azúcar
  • 15 ml de zumo de limón
  • 3 o 4 higos frescos maduros pero firmes

Que una tarta no pase por el horno no significa que toda la receta sea en frío. En esta tarta de higos sin horno hay dos pequeños usos de calor que sí importan: fundir el gelificante y cocinar brevemente la fruta de la cobertura. Ninguno hornea el relleno, pero resuelven problemas distintos: uno da estructura y el otro concentra el higo sin dejar una capa aguada sobre la crema.

También cambia la base. Como las galletas trituradas no se hornean, no van a secarse ni a consolidarse con calor. La mantequilla y la presión dentro del molde tienen que hacer ese trabajo, y el frigorífico termina de fijarla. Por eso interesa una miga fina, bien humedecida y compactada: una base suelta puede desmoronarse justo cuando el relleno ya esté perfecto.

El centro se construye con queso crema, nata montada y una cantidad medida de gelatina neutra. Buscamos un corte firme pero cremoso, no una textura de gelatina. Los higos entran en dados pequeños para que aparezcan como fruta real en cada porción, mientras la cobertura cocinada concentra el sabor arriba. El limón pone el contrapunto ácido para que el dulzor del conjunto no resulte pesado.

Esta receta queda entre varios postres que ya tenemos en Rechupete, pero cada uno resuelve el cuajado y la fruta de otra manera. La tarta de queso fría sirve como referencia de tarta sin horno; la tarta de mango sin horno lleva esa idea hacia otra fruta; y la mermelada casera de higos es la salida lógica cuando tenemos más higos maduros de los que vamos a gastar en la tarta.

Receta casera de tarta de higos sin horno

Preparación paso a paso

  1. Empezamos por la cobertura para que tenga tiempo de enfriarse. Retiramos el pedúnculo de los 250 g de higos, los cortamos en cuartos y los ponemos en un cazo con 40 g de azúcar y 15 ml de zumo de limón. Cocinamos a fuego medio-bajo durante 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta tener una fruta melosa, espesa pero todavía jugosa, con algunos trozos visibles. La pasamos a un recipiente ancho y la dejamos enfriar por completo.
  2. Trituramos las galletas hasta obtener una miga fina. Derretimos la mantequilla, la mezclamos con las galletas y repartimos la mezcla en la base de un molde desmontable de 22 cm forrado con papel de horno. Presionamos bien con el fondo de un vaso para conseguir una capa uniforme y llevamos el molde al frigorífico mientras seguimos con la receta.
  3. Ponemos el agua fría en un cuenco pequeño y espolvoreamos la gelatina por toda la superficie, sin echarla de golpe en un montón. Dejamos que se hidrate durante 5-10 minutos, hasta que haya absorbido el agua y tenga aspecto esponjoso.
  4. Ponemos el queso crema en un bol amplio con el azúcar glas, la vainilla y los 15 ml de zumo de limón. Mezclamos con varillas a velocidad baja hasta conseguir una crema lisa y sin grumos. Lavamos y secamos muy bien los 150 g de higos del relleno, retiramos el pedúnculo y los cortamos en dados pequeños de unos 5-8 mm.
  5. En otro bol montamos los 250 ml de nata, que debe estar muy fría. No hace falta llevarla a un punto durísimo: paramos cuando forme picos blandos y estables y mantenga la forma sin verse granulada. La reservamos en frío mientras preparamos el gelificante.
  6. Calentamos suavemente la gelatina ya hidratada, al baño maría o en tandas muy cortas de microondas, solo hasta que quede líquida y transparente. No debe hervir. Mezclamos primero dos cucharadas de la crema de queso con la gelatina para igualar temperaturas y, después, incorporamos esa mezcla al bol grande mientras removemos de forma continua.
  7. Añadimos la nata montada a la crema de queso en dos tandas, trabajando con una espátula y movimientos envolventes para perder el menor aire posible. Cuando la mezcla sea uniforme, incorporamos los dados de higo y los repartimos con suavidad. No los trituramos: queremos encontrarlos en el corte.
  8. Sacamos el molde del frigorífico y vertemos el relleno sobre la base de galleta. Alisamos la superficie con una espátula y damos un par de golpecitos muy suaves al molde sobre la encimera para eliminar bolsas grandes de aire. Cubrimos y refrigeramos durante un mínimo de 6 horas; si podemos dejarla de un día para otro, ganará estabilidad.
  9. Comprobamos que la tarta esté bien cuajada y extendemos por encima una capa fina de la cobertura totalmente fría. Lavamos y secamos los 3 o 4 higos reservados, retiramos el pedúnculo y los cortamos en cuartos o sextos. Los repartimos de forma natural, dejando parte de la crema y de la cobertura a la vista.
  10. Pasamos una espátula fina por el borde si fuera necesario y retiramos el aro del molde con cuidado. Para sacar porciones limpias usamos un cuchillo caliente y seco: lo pasamos por agua caliente, lo secamos y repetimos la operación entre cortes. Servimos fría; cinco o diez minutos fuera del frigorífico bastan para quitarle el frío más agresivo sin que pierda firmeza.

Consejos para una tarta de higos sin horno de rechupete

  • Respetamos los 150 g de higo dentro del relleno. Los cortamos en dados pequeños y bien secos, pero no convertimos el centro en una crema de fruta ni añadimos parte de la compota “para que sepa más”. La cobertura ya concentra el sabor; cargar el interior con más fruta húmeda hace más difícil mantener un corte limpio.
  • La gelatina se templa antes de entrar en el bol grande. Mezclar primero un poco de la crema con la gelatina líquida reduce el choque de temperatura y ayuda a evitar pequeños hilos o grumos. Echar gelatina caliente directamente sobre una mezcla muy fría es una mala idea.
  • Con la nata buscamos volumen, no rigidez. Si la montamos en exceso puede quedar granulada y después cuesta integrarla sin perder aire. El punto correcto es aquel en el que la varilla deja marca y la nata forma picos flexibles, todavía lisos y brillantes.
  • Las cantidades están pensadas para un molde de 22 cm. En uno de 20 cm la tarta quedará más alta y agradecerá algo más de frío; en uno de 24 cm será más baja y el corte resultará menos vistoso, aunque la receta seguirá funcionando.
  • La cobertura tiene que estar fría de verdad antes de tocar la superficie. Si la extendemos templada, podemos ablandar la primera capa del relleno y estropear el acabado. Para desmoldar, transportar o cortar con calma, el reposo de una noche es la opción más segura.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Si solo tenemos gelatina en hojas, la cifra que manda es 10 g de gelatina neutra en total. No contamos hojas a ojo porque su peso y su poder gelificante pueden variar según la marca. Las hidratamos en agua fría, las escurrimos y las fundimos con el mismo cuidado antes de templarlas con una pequeña parte del relleno.

Al cambiar de gelificante aparece otra duda habitual: el agar agar no se sustituye uno por uno por la gelatina. Necesita otro tratamiento térmico y da una textura diferente, más firme y menos elástica. Si queremos utilizarlo, conviene reformular la receta siguiendo proporciones específicas en vez de cambiar los 10 g directamente.

Sobre la fruta del relleno, podemos triturar los higos, pero el resultado cambia. Perderemos los trozos visibles, la crema tomará más color y la pulpa quedará distribuida por toda la mezcla. Si preferimos esa versión, mantenemos la cantidad de fruta y no añadimos más puré “para que sepa más”, porque también estaríamos aumentando la humedad que debe sostener el cuajado.

Si la preparamos con antelación, guardamos la tarta siempre refrigerada y bien cubierta. Los higos frescos del acabado se conservan mejor si los cortamos lo más cerca posible del servicio. Para repasar qué frutas deben ir a la nevera y cómo guardarlas, tenemos esta guía para conservar frutas en casa. En esta tarta, la decoración fresca va al final para que no suelte jugo durante horas sobre la cobertura.

Última revisión: 3 septiembre 2026

Hemos trabajado 2 horas y 35 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

45 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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