Para 8
1.1€/pers.
290kcal/100g
Ingredientes
- Para la base de hojaldre:
- 1 lámina rectangular de hojaldre refrigerado, de unos 250-275 g
- 1 huevo tamaño M para pincelar
- Para la crema pastelera:
- 500 ml de leche entera
- 2 huevos tamaño M
- 80 g de azúcar blanco
- 40 g de maicena o almidón de maíz
- 1 cucharadita de extracto o pasta de vainilla
- 30 g de mantequilla sin sal
- Para la nata y el acabado:
- 300 ml de nata para montar, con un mínimo del 35 % de materia grasa, muy fría
- 40 g de azúcar glas
- 60 g de almendra crocanti o almendra tostada picada
La tarta Regina de Salamanca se reconoce por una estructura muy concreta: una base de hojaldre con el centro bajo y un pequeño borde, una capa generosa de crema pastelera, otra de nata montada y un acabado de almendra tostada o crocante. No es un milhojas de placas superpuestas: el hojaldre hace de base y recipiente para los dos rellenos fríos.
Su origen se suele situar en la Salamanca de los años sesenta y se vincula al restaurante Casa Berta. La versión más repetida atribuye el nombre a Regina Viars, una de las socias del establecimiento. Esa historia ha llegado sobre todo a través de fuentes culinarias posteriores, así que es más prudente presentarla como una atribución tradicional que como una autoría cerrada documentalmente.
La dificultad real está en mantener tres texturas distintas. El hojaldre debe quedar dorado y seco; la crema, suficientemente espesa para sostener la cobertura; y la nata, firme pero cremosa. Además, las tres partes tienen que estar completamente frías antes del montaje para que la base no se humedezca antes de tiempo.
Si os gustan este tipo de tartas de pastelería clásica, en Rechupete también podéis preparar el milhojas de crema pastelera, la pantxineta vasca o la costrada de Alcalá. Comparten hojaldres y cremas, pero el montaje de la Regina es distinto.
Receta casera de tarta Regina de Salamanca



Preparación paso a paso
- Empezamos por la crema para darle tiempo a enfriarse. Ponemos en un bol los huevos, el azúcar y la maicena. Batimos con unas varillas hasta conseguir una mezcla lisa.
- Calentamos la leche entera con la vainilla hasta que esté bien caliente, sin que llegue a hervir con fuerza. Vertemos aproximadamente un tercio sobre la mezcla de huevos mientras removemos y después incorporamos el resto.
- Pasamos todo al cazo y cocinamos a fuego medio-bajo sin dejar de remover. Cuando espese y aparezcan las primeras burbujas suaves, mantenemos la cocción un minuto más sin parar de remover. Retiramos del fuego, añadimos la mantequilla y mezclamos hasta que se funda.
- Pasamos la crema a un recipiente amplio y la cubrimos con film en contacto con la superficie. Dejamos que pierda temperatura y después la llevamos a la nevera. Necesitamos una crema fría y con cuerpo antes de montar la tarta.
- Calentamos el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo. Extendemos el hojaldre y cortamos un disco de unos 22 cm. Con los recortes hacemos tiras de unos 2 cm de ancho para formar un borde alrededor.
- Pinchamos muy bien la parte central con un tenedor, dejando el borde sin pinchar. Pincelamos el perímetro con huevo batido y pegamos encima las tiras de masa. Si hay recorte suficiente, podemos hacer una segunda vuelta.
- Cubrimos solo el centro con papel de horno y ponemos encima pesos de horneado o legumbres secas. El borde debe quedar libre para que pueda crecer. Horneamos 15 minutos, retiramos el papel y los pesos y continuamos entre 5 y 8 minutos más, hasta que la base esté dorada y seca. Dejamos enfriar sobre una rejilla.
- Con la base y la crema frías, montamos la nata. La ponemos en un bol frío y batimos a velocidad media. Cuando empiece a ganar volumen añadimos poco a poco el azúcar glas y seguimos hasta obtener picos firmes pero todavía cremosos. Paramos en ese punto para que no se granule.
- Removemos brevemente la crema pastelera fría y la repartimos dentro del borde del hojaldre. Alisamos sin apretar la base. Encima extendemos la nata con una espátula o la distribuimos con una manga pastelera.
- Terminamos con la almendra crocanti. Si usamos almendra picada, la tostamos antes y esperamos a que se enfríe. La almendra debe llegar fría a la nata para no estropear su textura.
- Guardamos la tarta en la nevera durante al menos una hora antes de servir. El reposo asienta los rellenos, pero la Regina está mejor el mismo día, cuando el hojaldre conserva todavía buena parte de su crujiente.















Consejos para una tarta Regina de Salamanca de rechupete
- El centro del hojaldre debe subir lo mínimo posible. Pincharlo y hornearlo con peso evita que se forme una cúpula que después dificulte repartir la crema. El borde, en cambio, sí interesa que crezca.
- La crema tiene que quedar más firme que unas natillas. Si queda demasiado fluida, se desplazará al cortar la tarta y terminará humedeciendo antes la base.
- Para montar bien la nata, el frío manda. Nata y recipiente deben estar fríos. No hace falta batirla hasta dejarla durísima: buscamos firmeza, pero también una textura suave.
- La almendra crocanti puede ser comprada o podemos usar almendra tostada picada. Ese acabado crujiente forma parte de la tarta, no es solo decoración.
- Podemos hornear la base y preparar la crema el día anterior, cada una por separado. La nata y el montaje final conviene hacerlos el mismo día para que el hojaldre aguante mejor.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
El hojaldre casero también sirve, aunque no es imprescindible para esta receta. Lo importante es conseguir una base fina, seca y bien dorada con un borde capaz de contener la crema. Con una buena masa refrigerada resulta más sencillo controlar el grosor.
La crema debe enfriarse por completo porque, si la ponemos templada, empieza a humedecer el hojaldre y transmite calor a la nata. El montaje funciona cuando base, crema y nata están frías.
La almendra crocanti se puede sustituir por almendra laminada o picada y tostada. Solo hay que dejarla enfriar antes de repartirla. Cambia el tipo de crujiente, pero se mantiene la combinación característica del postre.
Una vez montada, la tarta debe permanecer en la nevera. Se puede guardar hasta el día siguiente bien cubierta, aunque el hojaldre pierde crujiente con las horas al absorber humedad de los rellenos. Para disfrutarla en su mejor punto, compensa montarla unas horas antes de comerla.
Última revisión: 3 septiembre 2026
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Está tarta está riquísima.
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