Ternera a la miel

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Ternera a la miel

Info.

Ingredientes para Ternera a la miel

  • 1 kg de espaldilla de añojo o de morcillo de ternera
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 4 cucharadas soperas de miel
  • 500 ml de vino tinto
  • 250 ml de caldo de carne
  • 1 pizca de romero fresco
  • Sal y pimienta negra molida (al gusto)
  • Aceite de oliva virgen extra

Otra receta de las que dejan fragancia en nuestras casas, ternera a la miel. Este plato como casi todos los guisos, requiere su tiempo para que la carne quede tierna pero esto no significa que sea una elaboración complicada, al contrario, se trata de ir incorporando ingredientes en cada momento e ir vigilando la reducción de la salsa y el estado más o menos tierno de la carne.

Si a vuestros hijos les gustan los dulces es una buena forma de convencerlos para probar nuevos platos y sabores. ¡Carne dulce! No sé a vosotros, pero a mí me encantaba de pequeño  esta mezcla de olores al entrar en casa, se me removían los jugos gástricos, porque ya sabía que ese día iba a comer algo especial. Podéis acompañarlo con puré de patatas o de batatas, lo que más os apetezca. El toque de romero le da un sabor espectacular a la carne. Podéis usar romero fresco o una pizca de romero en especia, en cualquier caso, no es bueno abusar de esta especia porque puede acaparar el protagonismo de nuestro guiso.

Una receta con una combinación tan original de ingredientes desde luego que no vais a dejar a vuestros comensales indiferentes, un plato con sabores dulzones donde el protagonista es la carne. Los sabores son indescriptibles, la carne queda tiernísima y muy jugosa, protegida por una cocción justa y el aroma… imaginaros la combinación, miel y romero. Acompañad la receta con una buena hogaza de pan porque la salsa es de las que no se olvida, oscura, densa y deliciosa. Un plato con una fragancia deliciosa y especial que a mí desde luego me encanta, manos a la obra que tenemos invitados a comer.

Preparación de la ternera a la miel

  1. Antes de empezar mi recomendación es que para facilitar el trabajo en casa, pedidle a vuestro carnicero de confianza que os corte la carne en cuadrados (no muy pequeños) para guisar. Podéis comprar ternera o añojo, a mí me da buen resultado el morcillo o la espaldilla para los guisos de carne, siempre queda muy tierna y es que no hay peor cosa que comer un guiso de carne que esté como una piedra.
  2. El caldo de carne le da un toque muy interesante a la receta, empleé uno casero. Tenía un poco que congelé la semana pasada y he querido usarlo para este guiso, pero podéis comprar uno preparado (de una marca que os guste) y así os ahorráis el tiempo y el trabajo.
  3. Una vez en casa, revisamos la carne y retiramos los restos de nervios y exceso de grasa. Yo he cortado la carne en trozos más pequeños de los que me había preparado el carnicero, pero podéis dejarlos al tamaño que más os guste.
  4. En una cacerola grande y baja o una sartén honda, echamos un chorro de aceite hasta cubrir el fondo. Cortamos la cebolla en cuadrados pequeños y la incorporamos a la cacerola para que vaya pochando.
  5. Laminamos el ajo y lo incorporamos a la cacerola cuando veamos que la cebolla está tierna, transparente y con un todo dorado. Lo dejamos pochar todo junto a fuego medio. Podemos triturar la cebolla y el ajo cuando estén pochados con un poco de caldo de carne para que la salsa quede más compacta.
  6. Salpimentamos la carne y la añadimos a la cacerola para rehogarla a fuego bajo. Removemos a menudo para que se dore bien por todos los lados.
  7. Cuando la carne esté lista agregamos el vino. Lo dejamos guisar a fuego medio unos 45 minutos o hasta que el líquido se reduzca bastante. No dejéis que se seque completamente. Rectificamos el punto de sal.
  8. Cuando quede poco vino añadimos el caldo de carne, las tres cucharadas de miel (4, si sois muy golosos) y una pizca de romero (no mucho para que no acapare el sabor del guiso). Lo dejamos a fuego bajo hasta reducir la salsa o hasta que la carne esté tierna. Esta carne queda mucho más tierna si la cocinas a fuego bajo.
  9. Como todos los guisos, está mejor de un día para otro, con lo que conviene cocinarlo el día anterior. Así conseguimos que los sabores reposen y se junten mejor, ya no digo nada de la salsa que gana incluso con 2 días después de su preparación.
  10. Si os quedáis sin salsa y le queda un poco a la carne para que esté en su punto, podéis añadir un poco más de caldo y dejar que reduzca a fuego bajo. Servimos caliente.

Un buen guiso requiere de su tiempo y fuego lento. Es preferible cocinarlo en una olla o cazuela tradicional y si optamos por la olla exprés, mi consejo si no tenéis ese tiempo es prepararlo primero en la olla exprés y el toque final, dárselo en la cazuela tradicional.

Os dejo con una receta sencilla que podéis hacer con otros tipos de carne que os gusten. No deja de ser un guiso de carne como los tradicionales, de los que siempre quedan bien y sus notas dulzones lo hacen estupendo para plato único, acompañado por ejemplo, de una ensalada de pimientos asados, puré de patatas o batata o unas patatas asadas como guarnición. En casa lo celebraréis desde el primer bocado. Palabra de rechupete.

Podéis ver todas las fotos del paso a paso en el siguiente álbum.

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  1. Ana dice:

    Guau Alfonso, esta receta sale de vicio!!! Vale que la carne de Viana es exquisita, tierna, de por sí, pero con esta receta, estaba para chuparse los dedos… A mí me llevo algo más de tiempo para que redujera la salsa, quizás porque la hice muy despacio, pero ufff…, exquisita. Noraboa!!!

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