Para 4
2.5€/pers.
580kcal/100g
Ingredientes
- 700 g de panceta curada adobada con piel
- Aceite de girasol o aceite de oliva suave
Hay tapas que no admiten medias tintas: o salen bien crujientes, con la corteza inflada y la carne jugosa, o se quedan en una tira de panceta dura, grasienta y con poca gracia. Los torreznos estilo Soria pertenecen al primer grupo cuando se hacen con paciencia, buena panceta y el fuego en su sitio. No tienen una lista larga de ingredientes ni una preparación complicada, pero sí piden respetar dos cosas: que la piel esté seca y que el calor entre poco a poco antes de freír fuerte.
La receta parte de panceta curada adobada, no de panceta fresca sin tratar. Ahí está buena parte de la diferencia. La pieza ya viene salada, oreada y con ese punto de pimentón y especias que luego se concentra al freír. Por eso no hace falta añadir sal ni inventar aliños. El trabajo en casa consiste en cortar bien, colocar los trozos de piel y dejar que la corteza haga sus burbujas antes de tumbarlos.
Si os van este tipo de recetas de cerdo, de las que llenan la mesa sin pedir demasiadas florituras, también os encajarán lacón con grelos, cocido gallego o cochinillo asado. Cada una juega en su terreno, claro, pero comparten esa cocina de producto sencillo, grasa bien tratada y mucho sabor. Con los torreznos, además, la recompensa llega rápido: una ración caliente, dorada y perfecta para abrir una comida, montar un aperitivo o darse un homenaje sin complicarse más de la cuenta.
Receta casera de torreznos

Preparación paso a paso
- El día anterior sacamos la panceta curada del envase y la dejamos orear en un sitio fresco y seco. Si podemos colgarla, mejor. Si no, la colocamos sobre una rejilla o un plato, con la piel al aire. Este oreado no cuenta como elaboración efectiva, pero ayuda muchísimo a que la corteza suba y quede crujiente.
- Cuando vayamos a cocinar, cortamos la panceta en tiras de unos 2 centímetros de grosor. No conviene hacerlas demasiado finas, porque se secan antes de que la corteza tenga tiempo de inflarse. Tampoco demasiado gruesas, porque tardarán más y pueden quedar pesadas.
- Ponemos una sartén amplia al fuego con una capa fina de aceite. No buscamos cubrir toda la panceta, solo que la piel toque el aceite. Con 2 o 3 milímetros en el fondo suele bastar, aunque dependerá de la sartén y del tamaño de los cortes.
- Colocamos los torreznos de pie, con la corteza hacia abajo. Este punto es importante: la piel debe quedar en contacto con el aceite, mientras la parte de carne y grasa queda arriba. Si algún trozo se cae, lo recolocamos con cuidado usando unas pinzas.
- Encendemos el fuego bajo y dejamos que se hagan despacio durante unos 20 minutos. No hay que tener prisa. La corteza empezará a cambiar, se irá endureciendo y aparecerán las burbujas típicas. Si el aceite salta demasiado o la piel se tuesta muy rápido, bajamos un poco el fuego.
- Cuando veamos la corteza hinchada, con burbujas y aspecto crujiente, subimos el fuego a medio-alto. Tumbamos los torreznos sobre uno de sus lados y los freímos unos 5 minutos, hasta que se doren bien.
- Les damos la vuelta y freímos otros 5 minutos por el otro lado. La grasa debe quedar dorada, la carne tostada en los bordes y la corteza bien tiesa. No hace falta moverlos sin parar, solo vigilarlos para que no se quemen.
- Sacamos los torreznos a un plato con papel de cocina y los dejamos reposar 2 o 3 minutos. Este pequeño descanso ayuda a que la corteza termine de asentarse y pierdan el exceso de aceite.
- Servimos los torreznos calientes, enteros o cortados en trozos de bocado. Si los vamos a sacar como tapa, lo suyo es acompañarlos con pan y poco más. Aquí no hace falta tapar el sabor con salsas.



Consejos para unos torreznos de rechupete
- La clave está en la piel. Si está húmeda, la corteza no sube igual. Por eso conviene orear la panceta unas horas, y mejor aún de un día para otro.
- Usad panceta curada adobada, no panceta fresca normal. Con panceta fresca se puede hacer una fritura rica, pero no queda igual que un torrezno estilo Soria.
- El primer tramo debe hacerse a fuego bajo. Si empezamos fuerte desde el principio, la carne se dorará rápido, pero la corteza puede quedarse dura y sin burbujas.
- No llenéis la sartén hasta arriba de aceite. Para este método basta con que la piel esté en contacto con una base de aceite. La panceta soltará bastante grasa durante la cocción.
- Si los trozos se caen al principio, podemos apoyarlos unos contra otros. También ayuda usar una sartén no demasiado grande, para que se mantengan de pie con más facilidad.
- No añadáis sal al final sin probar antes. La panceta curada ya lleva sal, y al freír se concentra el sabor.
- Si sobran, se pueden recalentar en horno fuerte o freidora de aire unos minutos. El microondas no es buena idea, porque ablanda la corteza y deja la grasa pesada.
Curiosidades de rechupete
El torrezno de Soria no es simplemente panceta frita. La gracia está en la pieza, en el curado y en esa proporción entre piel, grasa y magro que permite que al cocinarlo aparezca una corteza llena de burbujas. Esa parte crujiente es la que marca la diferencia entre un buen torrezno y una tira de tocino frita sin más.
En Soria, el torrezno ha pasado de ser una comida muy ligada a la matanza y a la cocina de diario a convertirse en una tapa reconocida en bares, restaurantes y concursos. Tiene ese punto curioso de producto humilde que acaba ganándose sitio propio porque, cuando está bien hecho, no necesita explicación: cruje, huele de maravilla y desaparece del plato en nada.
También es importante distinguir entre el torrezno listo para freír y el torrezno precocinado. El primero exige más paciencia, porque hay que levantar la corteza poco a poco. El segundo suele venir medio trabajado y se termina en menos tiempo. Para una receta casera con más control y mejor resultado, la panceta curada adobada es la opción más interesante.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Puede pasar que, aun siguiendo los pasos, la corteza no haga burbujas como esperabais. Casi siempre ocurre por falta de oreado o porque la piel venía demasiado húmeda. La próxima vez, dejad la panceta fuera del envase más tiempo, siempre en un lugar fresco y seco, y evitad cocinarla recién sacada de la nevera.
Otro detalle que suele dar guerra es mantener los torreznos de pie en la sartén. Si las tiras son muy finas o están mal cortadas, se tumban enseguida. Lo mejor es cortar piezas de unos 2 centímetros y usar una sartén donde puedan apoyarse ligeramente entre ellas sin quedar amontonadas.
Hay quien pregunta si se puede hacer esta receta con aceite de oliva virgen extra. Se puede, pero para freír torreznos suele funcionar mejor un aceite de girasol o un oliva suave, porque no tapa tanto el sabor de la panceta y aguanta bien la fritura si controlamos la temperatura.
La duda del recalentado aparece siempre que sobra alguno, aunque no suele pasar. Para recuperar la corteza crujiente al día siguiente, poned los torreznos en horno fuerte, sobre rejilla o papel de horno, hasta que vuelvan a calentarse y la piel se tense. En microondas quedarán calientes, sí, pero blandos.
Última revisión: 19 mayo 2026
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35 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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