Para 2
1.5€/pers.
80kcal/100g
Ingredientes
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
- 100 g de champiñones
- 1 pimiento rojo
- 50 g de tirabeques
- 50 g de bambú
- 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra suave
- Para la salsa:
- 2 cucharadas de salsa de soja
- 2 cucharadas de salsa de ostras
- 1 cucharadita de vinagre de arroz, manzana o vino
- 1 cucharadita de azúcar (opcional)
- 1 chorrito de aceite de sésamo
- Para decorar:
- Semillas de sésamo
- Verde de cebolleta china
Este wok de verduras crujientes en wok cerámico Fissler es una receta sencilla, rápida y muy práctica para comer verduras de una forma distinta. La clave está en cortar bien los ingredientes, mantener el fuego medio-alto y remover casi constantemente para que las verduras se hagan sin quemarse.
El resultado debe quedar al dente, con color, brillo y ese punto crujiente que hace que cada bocado tenga gracia. No buscamos una verdura blandita ni pasada, sino un salteado rápido, sabroso y con textura. Una receta perfecta para una cena ligera, como guarnición o como base para acompañar con arroz blanco, fideos chinos, pollo, gambas o tofu.
El wok es uno de los utensilios más reconocibles de la cocina asiática, especialmente de la cocina china. Su forma profunda y abierta permite cocinar con rapidez, mover los ingredientes con facilidad y aprovechar muy bien el calor. Por eso es ideal para salteados donde las verduras tienen que quedar hechas, pero no blandas.
En casa no siempre tenemos los fuegos potentes de un restaurante, pero un buen wok cerámico ayuda mucho. El recubrimiento antiadherente permite cocinar con poco aceite y evita que las verduras se peguen si trabajamos con una temperatura adecuada. Eso sí, no conviene ponerlo al máximo como si estuviéramos fundiendo metal.
La gracia de esta receta está en el equilibrio. La cebolla aporta dulzor, la zanahoria da color y textura, los champiñones suman sabor, el pimiento rojo da frescura, los tirabeques crujen de maravilla y el bambú aporta ese toque típico de los salteados asiáticos. La salsa termina de unirlo todo con un punto salado, aromático y ligeramente dulce si añadimos el azúcar.
Y si os gustan las recetas de verduras rápidas, podéis acompañar este plato con un arroz blanco, perfecto para recoger la salsa sin complicarse, preparar también unas verduras en tempura, más crujientes y pensadas para un picoteo diferente, o tirar de un arroz con pollo y verduras, una receta completa para cuando queremos algo más contundente.
Receta casera de wok de verduras crujientes
Preparación de las verduras

- Empezamos preparando todas las verduras antes de encender el fuego. En una receta al wok no conviene improvisar a mitad de cocción, porque todo va bastante rápido. Si tenemos los ingredientes cortados y la salsa lista, el salteado sale mucho mejor y no acabamos persiguiendo una zanahoria mientras la cebolla se nos pasa.
- Lavamos el pimiento rojo, lo secamos bien y lo cortamos en tiras. Retiramos el tallo, las semillas y las partes blancas del interior, que suelen ser más duras y algo amargas. Procuramos que las tiras no sean demasiado gruesas para que se cocinen en pocos minutos y mantengan ese punto crujiente que buscamos.
- Pelamos la zanahoria y la cortamos en juliana. Es decir, en tiras finas y alargadas. Este corte es importante porque la zanahoria tarda más en hacerse que otras verduras, y si la dejamos en trozos grandes quedará demasiado dura. Tampoco hace falta medir cada tira con regla, pero sí intentar que tengan un tamaño parecido.
- Limpiamos los champiñones con un paño húmedo o con un cepillito de cocina. Es mejor no dejarlos en remojo, porque absorben agua y luego la sueltan en el wok. Los cortamos en cuartos para que tengan presencia en el salteado y no desaparezcan entre el resto de las verduras.
- Pelamos la cebolla y la cortamos en cuartos. Después podemos separar ligeramente las capas con las manos para que se cocinen mejor. La cebolla en trozos grandes queda muy bien en el wok, porque se dora por fuera, se ablanda un poco por dentro y conserva un punto dulce muy agradable.
- Revisamos los tirabeques y retiramos las puntas si hiciera falta. Si tienen una hebra lateral algo dura, la quitamos tirando suavemente desde el extremo. Los dejamos enteros o los cortamos por la mitad si son muy grandes. Lo bueno de los tirabeques es que necesitan poca cocción y aportan un crujiente estupendo.
- Escurrimos bien el bambú si lo usamos en conserva. Si viene en láminas o tiras grandes, lo troceamos un poco para que se mezcle mejor con el resto de los ingredientes. Tiene una textura firme y suave, así que le va muy bien a este tipo de salteados rápidos.




Preparación de la salsa y salteado en el wok
- Preparamos la salsa mezclando en un cuenco la salsa de soja, la salsa de ostras, el vinagre de arroz y el azúcar si decidimos añadirlo. Removemos hasta que el azúcar se disuelva bien. Al final incorporamos un chorrito de aceite de sésamo, que aporta mucho aroma, así que no hace falta pasarse. Aquí una cucharadita mal medida puede montar una fiesta de sésamo en el plato.
- Calentamos el wok cerámico Fissler a fuego medio-alto. Añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra suave y lo repartimos por la superficie. No necesitamos mucho aceite, solo el suficiente para ayudar al salteado. Si usamos un wok cerámico, mejor evitar temperaturas extremas y utensilios metálicos para cuidar el recubrimiento.
- Añadimos la cebolla al wok y la rehogamos durante 2 minutos. La movemos casi constantemente con una espátula de madera, silicona o material apto para antiadherentes. Queremos que empiece a perder fuerza, se caliente bien y coja un poco de color, pero sin quemarse.
- Incorporamos la zanahoria en juliana y los champiñones cortados en cuartos. Rehogamos todo junto durante 2 o 3 minutos más, removiendo con frecuencia. La zanahoria necesita ese tiempo para empezar a ablandarse y los champiñones para dorarse ligeramente sin soltar demasiado líquido.
- Añadimos ahora el pimiento rojo, los tirabeques y el bambú. Seguimos cocinando otros 2 o 3 minutos, siempre con fuego medio-alto y moviendo las verduras casi sin parar. Este paso es clave para que el pimiento quede jugoso, los tirabeques sigan crujientes y el bambú se caliente bien sin perder textura.
- Mojamos las verduras con la salsa que teníamos preparada. La vertemos alrededor del wok, mezclamos bien y dejamos que todo se cocine un par de minutos más. La salsa debe envolver las verduras, reducir ligeramente y dejar un acabado brillante, pero no buscamos que el plato quede nadando en líquido.
- Probamos el punto de sabor antes de servir. Normalmente no hará falta añadir sal, porque la salsa de soja y la salsa de ostras ya tienen bastante. Si queremos darle un toque extra, podemos añadir un poco de pimienta negra o blanca recién molida. La pimienta blanca le da un punto más asiático, mientras que la negra queda más familiar.
- Servimos el wok de verduras crujientes al momento, espolvoreado con semillas de sésamo y verde de cebolleta china picado. Este último toque aporta frescor, color y un punto ligeramente picante. Lo llevamos a la mesa recién hecho, que es cuando las verduras están en su mejor momento, de rechupete. Que no se diga que no tenéis otra idea para triunfar en casa.
Para rematar, podemos acompañarlo con arroz blanco, arroz basmati, noodles, fideos de arroz o incluso con una tortilla francesa cortada en tiras. Es una receta sencilla, pero de las que arreglan una comida entre semana sin ensuciar media cocina.


Consejos y trucos para un wok de verduras perfecto
- Antes de cocinar, dejadlo todo cortado y preparado. En el wok no hay mucho margen para parar y buscar la salsa de soja en el fondo del armario. La cocción es rápida, así que tener la mise en place lista, aunque suene a restaurante fino, en casa significa simplemente no liarla.
- El fuego debe estar medio-alto durante casi toda la preparación. Si está bajo, las verduras empezarán a soltar agua y se cocerán. Si está demasiado alto, se pueden quemar por fuera antes de estar en su punto.
- No llenéis el wok hasta arriba. Si queréis doblar cantidades, es mejor cocinar en dos tandas. Cuando hay demasiada verdura junta, baja la temperatura y el salteado pierde gracia. El wok necesita espacio para que los ingredientes se muevan y el calor circule.
La salsa de ostras aporta profundidad y un punto dulce-salado muy rico, pero se puede sustituir. - Para una versión vegetariana o vegana, usad una salsa de ostras vegetal, más salsa de soja, tamari, salsa hoisin vegana o una mezcla de soja con un poco de sirope o azúcar. Si necesitáis una receta sin gluten, cambiad la salsa de soja por tamari certificado sin gluten y revisad bien la salsa de ostras.
- El azúcar es opcional, pero ayuda a redondear la salsa. No hace falta mucha cantidad, solo una cucharadita. Si no queréis usar azúcar, podéis prescindir de ella o añadir unas gotas de miel, si no buscáis una versión vegana.
- El vinagre de arroz es el más suave y encaja muy bien con este tipo de recetas. Si no tenéis, podéis usar vinagre de manzana o vinagre de vino, pero en menor cantidad si es muy fuerte. La idea es aportar un punto ácido, no convertir las verduras en escabeche.
- Este wok va muy bien como guarnición de pollo a la plancha, salmón, merluza, tortilla, tofu o gambas. También puede convertirse en plato único si lo servimos con arroz, noodles o quinoa. Y si sobra, al día siguiente funciona muy bien mezclado con arroz salteado, que aquí no se tira nada si todavía está bueno.
Variaciones de la receta
- La lista de verduras no está cerrada, y ahí está parte de la gracia. Podemos usar brócoli, coliflor, judías verdes, pimiento verde, col china, puerro, calabacín, espárragos trigueros o setas. Lo importante es cortarlas en piezas que se cocinen rápido y añadirlas en el orden correcto.
- Las verduras más duras, como brócoli, coliflor, zanahoria o judías verdes, deben entrar antes. Las más tiernas, como calabacín, col china, tirabeques o setas, se añaden después. Así evitamos que unas queden crudas y otras pasadas, que es el clásico pequeño drama del salteado casero.
En muchos salteados asiáticos se busca lo que se conoce como “wok hei”, ese sabor tostado que aparece cuando se cocina a fuego muy fuerte y con mucho movimiento. En casa no siempre podemos conseguirlo igual, sobre todo con placas domésticas, pero sí podemos acercarnos usando buena temperatura, poca cantidad de verdura y removiendo constantemente. - Para una versión más completa, podemos añadir pollo en tiras, ternera fina, gambas o tofu firme. Lo mejor es saltear primero la proteína, retirarla y volver a incorporarla al final junto con la salsa. Así evitamos que se pase y mantenemos las verduras en su punto.
- También podemos cambiar el perfil de sabor. Con un poco de jengibre fresco rallado y ajo picado tendremos un toque más aromático. Con chile, cayena o unas gotas de salsa picante, la receta gana alegría. Con anacardos o cacahuetes tostados al final, suma un crujiente muy rico.

Algunas dudas que te pueden surgir. Contestando vuestros mails
Con el wok siempre aparecen preguntas, porque parece fácil hasta que las verduras empiezan a soltar agua o la salsa se queda demasiado líquida. No os preocupéis, suele tener arreglo y casi siempre depende del corte, la temperatura y la cantidad que ponemos en la sartén.
¿Por qué las verduras no me quedan crujientes? Normalmente ocurre porque el fuego está bajo, las verduras están mojadas o hemos puesto demasiada cantidad de golpe. Secadlas bien, calentad el wok antes de empezar y cocinad en tandas si hace falta. La verdura debe tocar superficie caliente, no apretarse como en el metro a las ocho.
¿Puedo cambiar los tirabeques por otra verdura? Sí, sin problema. Podéis usar judías verdes, brócoli, calabacín, col china o espárragos trigueros. Solo hay que ajustar el orden de cocción. Las verduras más duras entran antes y las más tiernas al final.
¿El bambú es obligatorio? No, pero aporta una textura muy típica de los salteados asiáticos. Si no lo encontráis, podéis sustituirlo por brotes de soja, col china, setas, calabacín o más pimiento. La receta seguirá funcionando.
¿Puedo hacer la salsa sin salsa de ostras? Sí. Podéis usar más salsa de soja con una pizca de azúcar, salsa hoisin, tamari o una salsa de ostras vegetal. La salsa de ostras da cuerpo y sabor, pero no es imprescindible si ajustamos bien el punto salado y dulce.
¿Qué aceite es mejor para cocinar al wok? Para esta receta usamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra suave, que aguanta bien y no tapa el sabor. El aceite de sésamo lo dejamos para la salsa, porque tiene mucho aroma y no conviene usarlo como aceite principal de cocción. Un poco da sabor; mucho puede cansar.¿Se puede preparar con antelación? Se puede, pero recién hecho queda mejor. Lo ideal es dejar todas las verduras cortadas y la salsa preparada, y saltear en el último momento. Si sobra, guardadlo en la nevera en un recipiente cerrado y recalentadlo al día siguiente en el propio wok o en una sartén, sin pasarlo demasiado.
Última revisión: 24 junio 2026
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25 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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