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Recetas de rechupeteRecetas de rechupete – Recetas de cocina caseras y fáciles

Yemas dulces de Santa Teresa

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Yemas dulces de Santa Teresa

Info.

Ingredientes para Yemas dulces de Santa Teresa

  • 12 yemas de huevo (tamaño L)
  • 100 ml de agua
  • 200 g de azúcar
  • La ralladura de medio limón
  • Para rebozar las yemas: Azúcar en polvo o glacé 

Cómo hacer yemas dulces de Santa Teresa o Ávila. Algo por lo que muchos conventos son conocidos y dignos de peregrinación son sus variadas recetas de dulces.

Postres artesanales elaborados a la antigua usanza, con amor, tiempo, mimo y buena materia prima, son difíciles de superar. Mantecados, mazapanes, buñueloscocadas, el famoso tocinillo de cielo y muchos más. Cada convento tiene sus especialidades, pero la que parece repetirse en la mayoría de ellos son las yemas dulces de convento.

Las más conocidas son las Yemas de Santa Teresa, el elemento de repostería más identificador de la provincia de Ávila que recibe su nombre en honor de Santa Teresa de Jesús. Hace años que su fama traspasó fronteras y hoy en día se pueden encontrar en pastelerías a lo largo de España.

También han alcanzado mucha popularidad las Yemas de San Leandro,  elaboradas por las monjas de clausura agustinas ermitañas del Convento de San Leandro en Sevilla. O las yemas de Almazán, de la localidad que les da el nombre en la provincia de Soria, y las yemas del Tajo, típicas del municipio malagueño de Ronda.

Según hemos podido comprobar todas las yemas dulces de convento se elaboran con yema de huevo y almíbar, así que tal cual las hemos hecho nosotros también aunque nos ha apetecido mucho aromatizar el almíbar con una piel de limón (algo completamente prescindible). El resultado son estas pequeñas bolas de color naranja que veis en la foto y que son un bocado exquisito, suave y muy elegante.

Si nunca os habíais planteado hacer yemas dulces de convento, estáis de suerte porque con esta receta os van a salir de rechupete. Son fáciles y no requieren de utensilios extraños, solo hay que tener un poco de paciencia para remover la masa durante el tiempo que necesita para espesar y listos. Es pan comido.

Preparación de base de las yemas dulces

  1. Pelamos el limón con un cuchillo bien afilado. Nos aseguramos de no arrastrar la parte blanca de la piel pues esta amarga y nos puede estropear el resultado.
  2. Vertemos el agua en un cacito y añadimos el azúcar y la piel de limón. Llevamos a ebullición y cocemos a fuego suave hasta conseguir un almíbar a punto de hebra fina, es decir, hasta que este alcance los 105º C de temperatura.
  3. Podemos usar un termómetro para comprobar el punto, pero si no tenemos uno en casa retiramos el cazo del fuego antes de que el almíbar tome color.
  4. Mientras hacemos el almíbar colocamos las yemas en un recipiente hondo y las batimos. Las pasamos por un colador para retirar posibles grumos.
  5. Vertemos el almíbar sobre las yemas. Lo hacemos lentamente y poco a poco (que caiga en un hilo fino). Al tiempo que batimos para ligar la mezcla y homogeneizar. Podemos hacerlo con unas varillas metálicas para un mejor resultado.

Cocción y presentación de las yemas dulces de convento

  1. Pasamos la mezcla a un cacito limpio y lo colocamos al fuego. Cocemos a fuego muy suave hasta que espese y la mezcla se despegue de las paredes del recipiente.
  2. Removemos la mezcla durante todo el tiempo que sea necesario. Esto puede llevar unos 30-40 minutos. Así que hay que armarse de paciencia y servirse un buen vino mientras le damos a la mezcla. la espera  se nos hará más amena.
  3. Cuando la mezcla haya alcanzado la textura deseada. La pasamos a un recipiente limpio y la dejamos enfriar por completo. Tienen que estar frías antes de guardar en la nevera durante unas horas para que coja cuerpo. Es una recomendación aunque esto no es estrictamente necesario.
  4. Terminamos las yemas dulces de convento tomando pequeñas porciones de la masa, boleando y pasando por azúcar glacé.
  5. Introducimos las yemas en cápsulas de papel de pequeño formato (como las de las trufas y bombones). Las mantenemos en el frigo hasta el momento de servir.

Seguid el paso a paso que encontraréis en el álbum de esta receta de yemas dulces de Convento, os saldrán a la primera.

Consejos para unas yemas dulces de rechupete

  • Esta es una receta fácil, pero se necesita ser paciente. Si no le damos el punto de espesor necesario a la masa, no obtendremos el resultado adecuado. Estarán ricas, eso sí, pero la consistencia no será la de las yemas dulces de convento que todos conocemos.
  • Es importante que la masa no cueza o, de lo contrario, la yema de huevo cuajará y no podremos salvar la mezcla de ninguna manera. Por ello el fuego ha de estar muy bajo y no debemos parar de remover.
  • La masa es un poco pegajosa y formar las yemas tiene su aquel. Para que no se nos adhiera a las manos, lo mejor es engrasarlas ligeramente con aceite vegetal y repetir la operación cuantas veces sea necesario.
  • Podemos prescindir del limón si no lo tenemos a mano y hacer un almíbar básico. Por el contrario, podemos aromatizar el almíbar más aún con una rama de canela.
  • Con estas cantidades de ingredientes nos han salido 26 yemas. Las hemos hecho de pequeño tamaño, que es como más nos gustan. Si las queréis más grandes, os saldrán menos. Lógicamente.
  • La mejor manera de disfrutar de las yemas dulces de convento es a temperatura ambiente. Si nos aseguramos de sacarlas del frigo una hora antes de servirlas estarán de rechupete. Y si las acompañamos con un licor o café de sobremesa, mejor que mejor.

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Si te ha gustado esta receta o tienes alguna duda de cómo hacerla deja un comentario

  1. Javier dice:

    Las originales no llevan el aroma de limñon, pero recientemente la pastelería que las produce, La Flor de Castilla, ha comercializado tres variedades más: con anís, con ron y bañadas en una fina capa de chocolate. Todas muy ricas, pero la original sigue siendo, a mi gusto, la mejor.
    Por cierto, las originales de esta pastelería se llaman “Yemas de Santa Teresa” y es un nombre registrado. Y vienen con un cartoncito que es un jeroglifico donde pone precisamente eso. Las copias de otras pastelerías tienen el nombre de “Yemas de Ávila”. También están muy buenas. Yo creo que solo se diferencian en el nombre. Y en el precio, claro. Los nombres registrados hay que pagarlos, como las denominaciones de origen.

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